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LA
FUNDAMENTAL
LA REVISTA DEL CONTRABAJO EN ESPAÑA
Con motivo del 80 cumpleaños
del profesor Ludwig Streicher , el 7 de mayo de 2000 sus antiguos alumnos de la
Escuela Superior de Música Reina Sofía de Madrid organizamos una comida en el
Hotel Meliá Castilla de esa ciudad con la intención de reunir allí al mayor números
de ex-alumnos, alumnos y amigos y celebrar todos juntos aquel día tan especial.
Además de las consabidas viandas confeccionamos unas camisetas como recuerdo
del evento, visionamos un video con una selección de imágenes del profesor
Streicher, se le hizo entrega de una escultura de Cuqui Piñeiro de una mano con
la posición del arco característica de su técnica, y presentamos esta revista,
LA FUNDAMENTAL,
que en su número 0 dedicamos casi ( exceptuando el artículo de la Historia del
contrabajo en España ) en exclusiva a Ludwig Streicher.
Como dijo Alfonso Morán, redactor y coordinador del número 0 de la revista, en su Editorial, " nuestro
sueño es que sirva para empezar a aunar por fin los esfuerzos de intérpretes,
pedagogos y musicólogos de este instrumento en nuestro país".
Cinco años
después, y ahora en formato digital, retomamos nuestro proyecto y nace el número 1 de LA
FUNDAMENTAL con la intención de que ese sueño se haga
realidad.
Ludwig Streicher con
Paloma O' Shea y José Luis García Asensio
en la presentación de LA
FUNDAMENTAL el 7 de mayo de 2000
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LA
FUNDAMENTAL
LA REVISTA DEL CONTRABAJO EN ESPAÑA
Número 0 2000
Puedes descargar cada capítulo del número 0 de la revista
en formato PDF
( si no tienes el programa Adobe Reader
puedes descargarlo gratis aquí
)
1. Portada y contraportada
( 1,12 MB ) DESCARGAR
2. Editorial. Por
Alfonso Morán ( 671 KB ) DESCARGAR
3. Una breve panorámica sobre la
historia de contrabajo en España.
Por Xosé Crisanto Gándara ( 949 KB ) DESCARGAR
4. El fenómeno Ludwig Streicher.
Biografía por Luis Ortiz ( 1,49 MB) DESCARGAR
5. Cartas abiertas.
A su lado, por Toni García; Mi gran amigo Ludwig. Por
Ferrán Sala; Para mí, el mejor entre los mejores, por
Fernando Flores ( 889 KB ) DESCARGAR
6. Felicitaciones
por correo electrónico. Felicitaciones
de contrabajistas de todo el mundo a Ludwig Streicher por su 80
cumpleaños ( 1,66 MB ) DESCARGAR
7. Desde el piano.
He aprendido mucho estos años, por Ángel Gago; La música que
hay entre las notas, por Astrid Spitznagel ( 1,16 MB ) DESCARGAR
8. Relación de
ex-alumnos del profesor Streicher (
1, 36 MB ) DESCARGAR
Si quieres opinar o hacer alguna sugerencia sobre el número 0, lo puedes
hacer en El
Foro del Contrabajo
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LA
FUNDAMENTAL
LA REVISTA DEL
CONTRABAJO EN ESPAÑA
Número 1.
2005
LA
LITERATURA Y EL CONTRABAJO Por
Roberto Terrón
ENTREVISTA
A FRANCO PETRACCHI Por Francisco Catalá
Pasado
y futuro dEl Quinteto en La mayor D. 667 “La Trucha” de Franz
Schubert. HISTORIA BREVE de una formación camerística
Por Roberto Terrón
EL
CONTRABAJO EN CHEQUIA EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX Por
Karen Martirossian
ALGUNOS
ASPECTOS SOBRE EL CONTRABAJO EN LA MÚSICA DE LUIGI BOCCHERINI Por
Xosé Crisanto Gándara
EL CONTRABAJO:
ARCOS Y SISTEMAS DE DIGITACIÓN Por Xosé Crisanto Gándara
YOGA
Y CONTRABAJO Por Manuel Herrero
LA LITERATURA Y EL CONTRABAJO
Por
Roberto Terrón
De la misma manera que no muchos compositores de renombre se han acercado a
nuestro instrumento para dedicarle algunos pentagramas, el contrabajo no es un
tema recurrente que digamos en la Historia de la Literatura. No obstante tenemos
algún ejemplo extraordinario como el de El Contrabajo
de P.Süskind
y el cuento de A.Chéjov Historia de un contrabajo que hemos
"capturado" entre estas redes cibernéticas, donde además también
hemos encontrado un pequeño relato de Pochi Marambio ( Perú ) y que
ponemos ahora a vuestra disposición. De la obra de Süskind os ofrecemos sólo
un fragmento pero os recomendamos a todos los que no la habéis leído que vayáis
raudos a vuestra librería más cercana para comprarla, porque merece la pena.
En otro orden de cosas, la
autora de la popular saga de Harry Potter, J.K.Rowling, asegura que un personaje
de un libro ruso, Tanya Grotter y el Contrabajo Mágico, es un plagio de
su niño mago. La editorial rusa dice que la acusación es infundada, fruto del
"temor a la competencia". Desde las letras elegidas para el título
hasta la imagen del adolescente volando por el aire y enmarcado por columnas, el
libro tiene un aire increíblemente familiar. Pero el personaje de la tapa no es
Harry Potter sino Tanya Grotter, la heroína de una serie rusa que ha provocado
la ira de los seguidores del niño mago.
Si
bien Tanya Grotter es una niña de 11 años y vuela en un contrabajo mágico en
lugar de usar una escoba, comparte varios atributos con su casi homónimo: como
Potter, es huérfana, usa anteojos y tiene una marca fuera de lo común, un
lunar en la nariz. Y al igual que los libros de Harry Potter , la serie Grotter
está plagada de palabras mágicas que ponen en marcha hechizos y
encantamientos.
El
autor de los dos libros de la serie Grotter , Dmitry Yemets, dijo que sus obras
eran producto de un "un trabajo autónomo". Sin embargo, también señaló
que en parte tenían la intención de parodiar la serie de Harry Potter, pero
con raíces en la cultura y el folklore rusos. "Es una especie de
respuesta rusa a Harry Potter”, dijo Yemets, filólogo por formación y
especialista en folklore ruso. Manifestó que considera que sus libros se
enfrentan en una “competencia cultural” con la serie de Harry Potter, que ya
lleva vendidos 1,2 millones de ejemplares en Rusia.
Aduciendo
que la similitud va mucho más allá de la cubierta del libro, los abogados que
representan a la autora, J.K. Rowling, a su editor ruso y a Warner Brothers han
amenazado con iniciar acciones legales contra Eksmo, la editorial que publicó Tanya
Grotter y el Contrabajo Mágico, a menos que retire el libro de circulación
y se comprometa a no volver a imprimirlo. La reacción de Eksmo: ¡Váyanse
a pasear!
Capítulo aparte merece el pequeño librito de
Orio Vergani (1889-1960) Ética del Contrabajo por la abierta y
aparentemente sincera repulsa que el autor manifiesta hacia el contrabajo. No
obstante, resulta divertidísimo aunque un tanto anacrónico. El libro empieza
así:
"Es posible que, allá arriba, se pregunten algunas veces:
-¿Por qué diablos habremos dejado al hombre inventar el contrabajo?
Sin llegar a encontrar respuesta..."
Lo podéis leer completo en: http://www.ludwigstreicher-festival.org/Orio_Vergani.Etica_del_Contrabajo.pdf
En nuestro Foro
del Contrabajo tenemos un tema abierto sobre este libro en el que podéis
dejar vuestras opiniones si lo deseáis.
PD: En los últimos días hemos encontrado
en la Red el divertimento teatral en un acto Fotografía de una
Orquesta del mejicano José de Jesús del Toro y que podéis ver
en la siguiente dirección: http://www.hypergraphia.com/pendulo/t000-00.html
Uno de los principales personajes es
Fernando, contrabajista de la orquesta. La obra se desarrolla en una sala
de conciertos durante los minutos previos a una sesión de ensayo. El
mobiliario típico de una orquesta (sillas, atriles, etc.) compondrá los
decorados. Deberá ser representada sin telón al principio y al final de
la obra. Durante las escenas IV y V la atmósfera de la sala deberá
variar en las escenas del pasado. La variación deberá ser sutil aunque
lo suficiente para que el público reconozca el cambio de lugar y tiempo.
La acción transcurre en la época actual, aunque puede transferirse a
cualquier momento del pasado. La veracidad en la visión de la orquesta es
puramente subjetiva.
Historia de un contrabajo
Por Antón Chéjov
Procedente
de la ciudad, el músico Smichkov se dirigía a la casa de campo del príncipe
Bibulov, en la que, con motivo de una petición de mano, había de tener lugar
una fiesta con música y baile. Sobre su espalda descansaba un enorme contrabajo
metido en una funda de cuero. Smichkov caminaba por la orilla del río, que
dejaba fluir sus frescas aguas, si no majestuosamente, al menos de un modo
suficientemente poético.
"¿Y si me bañara?",pensó.
Sin detenerse a
considerarlo mucho, se desnudó y sumergió su cuerpo en la fresca corriente. La
tarde era espléndida, y el alma poética de Smichkov comenzó a sentirse en
consonancia con la armonía que lo rodeaba. ¡Qué dulce sentimiento no invadiría,
por tanto, su alma al descubrir (después de dar unas cuantas brazadas hacia un
lado) a una linda muchacha que pescaba sentada en la orilla cortada a pico! El músico
se sintió de pronto asaltado por un cúmulo de sentimientos diversos...
Recuerdos de la niñez... tristezas del pasado... y amor naciente... ¡Dios mío!...
¡Y pensar que ya no se creía capaz de amar!...
Habiendo perdido
la fe en la humanidad (su amada mujer se había fugado con su amigo el fagot
Sobakin), en su pecho había quedado un vacío que lo había convertido en un
misántropo."¿Qué es la vida? —se preguntaba con frecuencia—. ¿Para
qué vivimos?... ¡La vida es un mito, un sueño, una prestidigitación...!"
Detenido ante la dormida beldad (no era difícil ver que estaba dormida), de
pronto e involuntariamente sintió en su pecho algo semejante al amor. Largo
rato permaneció ante ella devorándola con los ojos.
"¡Basta! —pensó exhalando un profundo suspiro—. ¡Adiós, maravillosa
aparición! ¡Llegó la hora de partir para el baile de su excelencia!"
Después de contemplarla una vez más, y cuando se disponía a volver nadando,
por su cabeza pasó rauda una idea: "He de dejarle algo en recuerdo mío
—pensó—. Dejaré algo prendido en su caña de pescar. ¡Será una sorpresa
que le envía un desconocido!" Smichkov nadó suavemente hacia la orilla,
cortó un gran ramo de flores silvestres y acuáticas y, después de atarlo con
un junco, lo enganchó a la caña. El ramo se hundió hasta el fondo, pero
arrastró consigo el lindo flotador.
El buen sentido,
las leyes de la naturaleza y la posición social de mi héroe exigirían que
este cuento acabara en este preciso punto; pero, ¡ay...! El designio del autor
es irreductible... Por causas que no dependen de él, el cuento no terminó con
la ofrenda del ramo de flores. Pese a la sensatez de su juicio y a la naturaleza
de las cosas, el humilde contrabajo estaba llamado a representar un papel
importante en la vida de la noble y rica beldad.
Al acercarse nadando a la orilla, Smichkov quedó asombrado de no ver sus
prendas de vestir. Se las habían robado. Unos malhechores desconocidos lo habían
despojado de todo mientras él contemplaba a la beldad, dejándole sólo el
contrabajo y la chistera.
—¡Maldición!
—exclamó Smichkov—. ¡Oh, gentes engendradas por la malicia! ¡No me
indigna tanto la pérdida de mi vestimenta, ya que la vestimenta es vanidad,
como el verme obligado a ir desnudo, atacando con ello la decencia pública!
Y sentándose
sobre el estuche del contrabajo se puso a buscar una solución a su terrible
situación.
"No puedo
presentarme desnudo en casa del príncipe Bibulov —pensaba—. ¡Habrá damas!
¡Y, además, los ladrones, al robarme los pantalones, se llevaron al mismo
tiempo las partituras que tenía en el bolsillo!" Meditó tan largo rato
que llegó a sentir dolor en las sienes.
"¡Ah...!
—se acordó de pronto—. No lejos de la orilla, entre los arbustos, hay un
puentecillo... Puedo meterme debajo de él hasta que anochezca, y cuando sea de
noche, en la oscuridad, me deslizaré hasta la primera casa.
Con este
pensamiento, Smichkov se caló la chistera, cargó el contrabajo sobre su
espalda y se dirigió con paso vacilante hacia los arbustos. Desnudo y con aquel
instrumento musical sobre la espalda, recordaba a cierto antiguo y mitológico
semidiós.
Y ahora, lector mío,
mientras mi héroe está sentado bajo el puente lleno de tristeza, volvamos a la
joven pescadora. ¿Qué había sido de ésta?
Al despertarse la
beldad y no ver en el agua su flotador, se apresuró a tirar del sedal. Este se
hizo tirante, pero ni el anzuelo ni el flotador salieron a la superficie. Sin
duda, el ramo de Smichkov, al llenarse de agua, se había hecho pesado.
"O bien
he pescado un pez muy grande o el anzuelo se me ha enganchado en algo",
pensó la joven.
Tiró unas cuantas
veces más de la cuerda y al fin decidió que el anzuelo se había,
efectivamente, enganchado en algo.
"¡Qué lástima!
—pensó—. ¡Se pesca tan bien al anochecer...! ¿Qué haré?" La
extravagante joven, sin pensarlo mucho, se quitó la ligera ropa y sumergió el
maravilloso cuerpo en el agua hasta la altura de los marmóreos hombros. No era
tarea fácil desprender el anzuelo del ramo enredado en el sedal; pero la
paciencia y el trabajo dieron su fruto. Poco más o menos de un cuarto de hora
después, la beldad salía resplandeciente del agua, con el anzuelo en la mano.
Un destino funesto
la acechaba, sin embargo. Los mismos granujas que robaron la ropa de Smichkov se
habían llevado también la suya, dejándole sólo el frasco de los gusanos.
"¿Qué
hacer? —lloró la joven—. ¿Será posible que tenga que marchar de este
modo?... ¡No! ¡Nunca! ¡Antes la muerte! Esperaré a que oscurezca, y en la
sombra me iré a la casa de la tía Agafia, desde donde mandaré a la mía por
un vestido... Mientras tanto, me esconderé debajo del puentecillo..."
Y mi heroína,
escogiendo aquellos sitios por donde la hierba era más alta y agachándose, se
dirigió corriendo al puentecillo. Al deslizarse bajo éste y ver allí a un
hombre desnudo, con artística melena y velludo pecho, la joven lanzó un grito
y perdió el sentido.
Smichkov
también se asustó. Primeramente tomó a la joven por una ondina.
"¿Es tal vez una sirena venida para seducirme? —pensó, suposición
que lo halagó, pues siempre había tenido una alta opinión de su exterior—.
Mas si no es una sirena, sino un ser humano, ¿cómo explicarse esta extraña
metamorfosis?"
—¿Por qué está
aquí, debajo de este puente? ¿Qué le sucede? —preguntó a la joven.
Mientras
buscaba una respuesta a estas preguntas, la beldad recobró el sentido.
—¡No me mate!
—dijo en voz baja—. Soy la princesa Bibulov. ¡Se lo ruego! Lo recompensarán
con largueza. Estuve dentro del agua desenganchando mi anzuelo y unos ladrones
me robaron el vestido nuevo, los zapatos y las demás ropas.
—Señorita... —dijo Smichkov, con voz suplicante—. A mí también me han
robado la ropa, y no sólo eso, sino que, además, al robarme los pantalones se
llevaron las partituras que estaban en el bolsillo.
Los
contrabajos y los trombones son, por lo general, gente apocada; pero Smichkov
constituía una agradable excepción.
—Señorita
—dijo, pasados unos instantes—. Veo que la conturba mi aspecto; pero estará
usted de acuerdo conmigo en que, por las mismas razones suyas, me es imposible
salir de aquí. Escuche, pues, lo que he pensado: ¿aceptará usted meterse en
la caja de mi contrabajo y cubrirse con la tapa? Esto la escondería a mi
vista...
Diciendo esto,
Smichkov sacó el contrabajo del estuche. Por un momento le pareció que al
cederlo profanaba el sagrado arte; pero su vacilación no duró largo tiempo. La
beldad se metió, encogiéndose, en el estuche y el músico anudó las correas,
celebrando mucho que la naturaleza lo hubiera obsequiado con tanta inteligencia.
—Ahora, señorita,
no me ve usted. Siga ahí echada y quédese tranquila. Cuando oscurezca la
llevaré a casa de sus padres. El contrabajo volveré a buscarlo más tarde.
Una vez
anochecido, Smichkov se echó al hombro el estuche que contenía a la beldad, y
cargado con él se dirigió a la casa de campo de Bibulov. Su plan era el
siguiente: pasaría primero por la casa más próxima para procurarse ropa y
proseguiría después su camino...
"No hay
mal que por bien no venga —pensaba mientras levantaba el polvo con sus pies
desnudos y se doblaba bajo su carga—. Seguramente, por haber intervenido con
tanta eficacia en el destino de la princesa Bibulov, seré generosamente
recompensado."
—¿Está usted cómoda,
señorita? —preguntaba con el tono de un galante caballero que invita a bailar
un quadrillé—. No se preocupe, tenga la bondad, acomódese en mi estuche como
si estuviera en su casa.
De repente, se le
antojó al galante Smichkov que delante de él y ocultas en la sombra iban dos
figuras humanas. Mirando con más detenimiento, se convenció de que no se
trataba de una ilusión óptica. Dos figuras caminaban, en efecto, delante de él,
llevando unos bultos en la mano.
"¿Serán éstos
los ladrones? —pasó por su cabeza—. Parecen llevar algo... Con seguridad,
nuestras ropas..."
Y Smichkov,
depositando el estuche al borde del camino, salió corriendo en persecución de
las figuras.
—¡Alto!
—gritaba—. ¡Alto!... ¡Atrápenlos!
Las figuras
volvieron la cabeza, y al notar que los iban persiguiendo, echaron a correr...
Aun durante largo rato escuchó la princesa pasos veloces y el grito de: "¡Alto!,
¡alto!" Por último, todo quedó en silencio.
Smichkov
estaba entregado a la persecución, y seguramente la beldad hubiera permanecido
largo tiempo en el campo, al borde del camino, si no hubiera sido por un feliz
juego de azar. Ocurrió, en efecto, que al mismo tiempo y por el mismo camino,
se dirigían a la casa de campo de Bibulov los compañeros de Smichkov, el
flauta Juchkov y el clarinete Rasmajaikin. Al tropezar con el estuche, ambos se
miraron asombrados.
—¡El
contrabajo! —dijo Juchkov—. ¡Vaya, vaya! ¡Pero si es el contrabajo de
nuestro Smichkov! ¿Cómo ha venido a parar aquí?
—Esto es que a
Smichkov le ha ocurrido algo —decidió Rasmajaikin.
—O que se ha
emborrachado y lo han robado... Sea como sea, no debemos dejar aquí el
contrabajo. Nos lo llevaremos.
Juchkov cargó el
estuche sobre sus espaldas, y los músicos prosiguieron su camino.
—¡Diablos ! ¡Lo que pesa! —gruñía el flauta durante el camino—. ¡Por
nada del mundo hubiera consentido yo en tocar en este monstruo! ¡Uf!
Al llegar a la
casa de campo del príncipe Bibulov, los músicos dejaron el estuche en el sitio
reservado a la orquesta y se fueron al buffet.
En aquella hora ya
se habían empezado a encender arañas y brazos de luz.
El novio (el consejero de Corte Lakeich), guapo y simpático funcionario del
Servicio de Comunicaciones, con las manos metidas en los bolsillos, conversaba
en el centro de la habitación con el conde Schkalikov. Hablaban de música.
—En Nápoles, conde —decía Lakeich—, conocí a un violinista que hacía
verdaderos milagros. No lo creerá usted, pero con un contrabajo de lo más
corriente lograba unos trinos... ¡Algo fantástico! Tocaba con él los valses
de Strauss.
—¡Por Dios!
—dudó, el conde—. ¡Eso es imposible!
—¡Se lo
aseguro! ¡Y hasta las rapsodias de Liszt! Yo vivía en la misma fonda que él
y, como no tenía nada que hacer, llegué a aprender en el contrabajo la
rapsodia de Liszt.
—¿La rapsodia
de Liszt? ¡Hum!... ¿Está usted bromeando?
—¿No lo cree
usted? —rió Lakeich—. Pues se lo voy a demostrar ahora mismo. Vamos a la
orquesta.
Y el novio y el
conde se dirigieron a la orquesta. Se acercaron al contrabajo, desataron rápidamente
las correas y... ¡oh espanto!
Pero ahora,
mientras el lector da libertad a la imaginación y se dibuja el final de aquella
discusión musical, volvamos a Smichkov... El pobre músico, no habiendo podido
alcanzar a los ladrones, volvió al lugar en que había dejado el estuche: pero
ya no estaba allí la preciosa carga. Perdido en suposiciones, pasó y repasó
varias veces por aquel paraje y, no encontrando el estuche, decidió que había
ido a parar a otro camino.
"¡Esto es
terrible ! —pensaba mesándose los cabellos y presa de un frío interior—.
¡Se asfixiará dentro del estuche! ¡Soy un asesino!" Ya había entrado la
medianoche y Smichkov continuaba dando vueltas por el camino, buscando el
estuche. Por fin volvió a meterse bajo el puentecillo.
"Seguiré
buscando cuando amanezca", decidió.
Al amanecer, la búsqueda
dio el mismo resultado y Smichkov decidió esperar debajo del puente a que
llegara la noche...
"La
encontraré —mascullaba, quitándose la chistera y tirándose del pelo—. ¡Aunque
tarde un año, la encontraré!"
Todavía hoy, los
campesinos que habitan los lugares descritos cuentan cómo por las noches, junto
al puentecillo, puede verse a un hombre desnudo, todo cubierto de pelo y tocado
con una chistera. Cuentan también que, a veces, debajo del puente, se oyen
roncos sonidos de contrabajo.
El
Contrabajo (
fragmento )
Por Patrick Süskind
Un conocido mío
tuvo una vez relaciones con una cantante durante un año y medio, pero era
violoncellista. El cello no es tan voluminoso como el bajo. No se interpone de
forma tan contundente entre dos personas que se aman. O desean amarse. Hay además
gran cantidad de solos para el cello -prestigio, ahora-: el Concierto para
piano de Chaikovski, la Cuarta Sinfonía de Schubert, el Don Carlo,
etcétera. Y a pesar de ello, debo decirle que este conocido mío quedó muy
desmoralizado tras sus relaciones con la cantante. Tuvo que aprender a tocar el
piano para poder acompañarla. Ella se lo exigió y, por amor... En cualquier
caso, el hombre se convirtió al poco tiempo en el acompañante de la mujer que
amaba, y un acompañante mediocre, además. Cuando tocaban juntos, ella lo
superaba en gran medida. Lo humillaba con rotundidad; ésta es la otra cara de
la luna del amor. Sin embargo, él era como violonchelista mejor virtuoso que
ella como mezzosoprano, mucho mejor, sin comparación. Pero tenía que acompañarla
sin falta, quería tocar siempre con ella. Y para cello y soprano no hay muchas
obras. Muy pocas. Casi tan pocas como para soprano y contrabajo...
Me siento solo muy
a menudo, ¿sabe? Estoy casi siempre solo en casa, cuando no hay representación;
pongo un par de discos y ensayo de vez en cuando, pero sin ilusión, siempre es
lo mismo. Esta noche iniciamos el festival con El oro del Rin, con Carlo
Maria Giulini como director invitado y el primer ministro en la primera fila; el
público más elegante, las entradas cuestas hasta trescientos cincuenta marcos,
una locura. Pero a mí me importa un bledo. No estudio. En El oro del Rin
somos ocho, así que la interpretación de uno solo no tiene la menor
importancia. El maestro concertador da el tono y el resto le sigue... Sarah
también canta. Wellgunde. Ya al principio. Un gran papel para ella, que podría
significar su revelación. Sólo es una lástima que tenga que debérsela a
Wagner, pero no se puede escoger, ni en esto ni en nada. Normalmente ensayamos
de siete a diez. El resto del tiempo lo paso en casa, en mi habitación acústica.
Bebo varias cervezas para compensar la pérdida de líquido. Y muchas veces lo
coloco en el sillón de mimbre que tengo delante, lo apoyo, dejo el arco a su
lado, me siento en la butaca y lo contemplo. Y entonces pienso: ¡Qué horrible
instrumento! ¡Se lo ruego, mírelo! Mírelo bien. Parece una mujer vieja y
gorda. Tiene las caderas demasiado anchas y la cintura desastrosa, excesivamente
alta y poco estrecha, y luego la parte de los hombros, caída y raquítica... es
para volverse loco. Esto se debe a que la historia de su evolución ha
convertido al contrabajo en un híbrido. La parte inferior parece la de un violín
grande y la superior, la de una viola grande. El contrabajo es el instrumento más
monstruoso y rechoncho y menos elegante que se ha inventado jamás. Un sátiro
de instrumento. Muchas veces siento deseos de romperlo en mil pedazos.
Aserrarlo. Cortarlo a hachazos. Desmenuzarlo, molerlo, pulverizarlo, meterlo en
el carburador de un coche a leña y... ¡listos! No, no puedo decir honradamente
que lo amo. Además, también es odioso para tocar. Para tres semitonos se
necesita todo el ancho de la mano. ¡Para tres semitonos! Esto, por ejemplo...
(Toca tres
semitonos)
... Y cuando pulso
una cuerda de arriba abajo...
(Lo hace)
... tengo que
cambiar once veces de posición. Es un puro deporte de atleta. Hay que pulsar
cada cuerda como un loco, observe bien mis dedos. ¡Fíjese! Callos en las
yemas, mírelo, y estrías muy duras. En estos dedos ya no tengo tacto. Hace
pocos días me quemé uno y no sentí nada, no me enteré hasta que percibí el
hedor del callo quemado. Automutilación. Ningún herrero tiene estas yemas. Y
para colmo, mis manos son más bien delicadas, nada apropiadas para este
instrumento. En casa tocaba también el trombón. Al principio no tenía mucha
fuerza en el brazo derecho y se requiere mucha para el arco, pues de lo
contrario no se saca ningún tono a esta mierda de caja, o, por lo menos,
ninguno que sea bello. Mejor dicho, un tono bello no se le puede sacar nunca,
sencillamente porque no lo contiene. Esto... esto no son tonos, son... no querría
ser ordinario, pero podría decirle qué son... ¡lo más feo que hay en el ámbito
de los ruidos! Nadie puede tocar algo bello con un contrabajo, en el sentido
estricto de la palabra. Nadie, sin siquiera los grandes solistas; esto depende
de la física, no de la habilidad, porque un contrabajo no encierra estas armonías,
carece de ellas, simplemente, y por esto suena siempre tan mal, siempre, y por
esto es un gran disparate tocar un solo con el contrabajo y aunque desde hace
ciento cincuenta años la técnica sea cada vez más refinada y, aunque
aparezcan conciertos para contrabajo y sonatas y suites para solos y aunque
dentro de poco surja tal vez un prodigio que toque la Chacona de Bach con
el contrabajo o un Capriccio de Paganini, es y será espantoso porque el
tono es y seguirá siendo espantoso. Bien, y ahora le tocaré la obra estándar,
lo mejor que existe para contrabajo, en cierto modo el concierto cumbre para
contrabajo, de Karl Ditters von Dittersdorf; preste mucha atención...
(Pone la
primera parte del Concierto en Mi
mayor de Dittersdorf)
... Ya está. Este
es el Concierto en Mi mayor para contrabajo y orquesta de Dittersdorf. En
realidad se llamaba Ditters, Karl Ditters y vivió de 1739 a 1799. También era
guardabosque. Y ahora dígame con franqueza: ¿es hermoso? ¿Quiere escucharlo
otra vez? ¿Escuchar cómo suena, sin atender a la composición? ¿O la
cadencia? ¿Quiere escuchar de nuevo la cadencia? ¡La cadencia es para morirse
de risa! ¡El sonido de toda la obra es para morirse de risa! ¡El sonido de
toda la obra es para echarse a llorar! Toca el primer solista, pero prefiero no
mencionar su nombre porque él no tiene la culpa de nada, en realidad. Y
Dittersdorf... Dios mío, antes la gente tenía que escribir así, por encargo
de los de arriba. Escribió como un poseído, Mozart era un gandul a su lado; más
de cien sinfonías, treinta óperas, un montón de sonatas para piano y otras
piezas menores y treinta y cinco conciertos para solistas, entre ellos para
contrabajo. En total, existen en la literatura más de cincuenta conciertos para
contrabajo y orquesta, todos de compositores menos conocidos. ¿O conoce usted a
Johann Sperger? ¿O a Domenico Dragonetti? ¿O a Bottesini? ¿O a Simandl o
Kussevitzki o Holt o Vanhal u Otto Geier o Hoffmeister u Othmar Klose? ¿Conoce
a uno de ellos? Son los grandes del contrabajo. En el fondo, todos ellos hombres
como yo. Contrabajos que, por pura desesperación, se dedicaron a componer y
esto se nota en los conciertos, porque un compositor decente no escribe para el
contrabajo, tiene demasiado buen gusto para ello. Y cuando escribe para el
contrabajo, es para burlarse. Hay un pequeño minueto de Mozart, Köchel
344, ¡que es para morirse de risa! O el número cinco de Saint-Saëns en el
baile de máscaras de los animales: El elefante, para contrabajo y piano,
allegretto pomposo, que dura un minuto y medio... ¡para morirse de risa!
O en Salomé, de Richard Strauss, el pasaje para contrabajo en cinco
partes, donde Salomé mira hacia el interior del aljibe: "¡Qué negro es
el fondo! Debe ser espantoso vivir en un agujero tan negro. Es como una
tumba...". Un pasaje para contrabajo a cinco voces. El efecto es aterrador.
Al oyente se le ponen los pelos de punta. Y al músico también. ¡Aterrador!
Habría que hacer
más música de cámara. Quizá sería incluso divertido. Pero, ¿quién me
acepta en un quinteto con mi contrabajo? No compensa. Cuando necesitan a uno, lo
alquilan. Y lo mismo ocurre con un septeto o un octeto. Pero no a mí. En
Alemania hay dos o tres contrabajos que lo tocan todo. Uno, porque tiene su
propia agencia de conciertos, el otro, porque toca en la Filarmónica de Berlín
y el tercero porque tiene una cátedra en Viena. Ante ellos, nosotros no somos
nada. Tocar un quinteto tan
bello
como el de Dvorák. O el de Janácek. O el Septimino de Beethoven. O quizá
incluso el Quinteto "La trucha" de Schubert. Esto sería lo máximo,
¿sabe?, hablando de la carrera musical. El sueño de un contrabajo, Schubert...
Pero esto queda lejos, muy lejos. No soy más que uno del montón, quiero decir
que me siento en el tercer atril. En el primer atril está nuestro solista y,
junto a él, el solista adjunto, y detrás vienen los del montón. Esto no tiene
nada que ver con la calidad, es un orden de colocación. Porque debe usted tener
en cuenta que una orquesta es y debe ser una formación estrictamente
jerarquizada y, como tal, una imagen de la sociedad humana. No de una sociedad
humana determinada, sino de la sociedad en general:
Sobre
todos nosotros planea el DGM, director general de música, a continuación viene
el primer violín, detrás de éste el segundo primer violín y después los
restantes primeros y segundos violines, violas, cellos, flautas, oboes,
clarinetes, fagotes, los instrumentos de metal y, a la cola, el contrabajo. Detrás
de nosotros sólo está el timbal, pero esto es en teoría, porque el timbal se
sitúa aislado y en un lugar más alto, para que todos puedan verlo. Además,
tiene más volumen. Cuando suena el timbal, se oye hasta la última fila y todo
el mundo dice: Ah, los timbales. De mí nadie dice: Ah, el contrabajo, porque yo
me confundo con la masa. Por esto puede decirse que el timbal está prácticamente
por encima del contrabajo. Aunque, bien mirado, el timbal, con sus cuatro tonos,
no es un instrumento. Sin embargo, existen solos de timbal, por ejemplo el Concierto
Nº 5 para piano de Beethoven, al final de la primera parte. Entonces todos
los que no miran al pianista miran al timbal, y esto significa, en un teatro
grande, de mil doscientas a mil quinientas personas.
A mí no me miran
tantos ni en toda una temporada.
Pero no piense que
soy envidioso. La envidia es un sentimiento que desconozco, porque sé lo que
valgo. No obstante, poseo un sentido de la justicia y hay cosas en el mundo de
la música que son absolutamente injustas. El solista es abrumado por los
aplausos, los espectadores se consideran defraudados cuando tienen que dejar de
aplaudir; el director del teatro recibe grandes ovaciones y estrecha la mano del
director de orquesta por lo menos dos veces; la orquesta entera se levanta
muchas veces de sus asientos... Los contrabajos ni siquiera pueden levantarse
con comodidad. ¡Los contrabajos -y perdone la expresión- somos en todos los
aspectos el último trozo de mierda!
Y por esto digo que la orquesta es la imagen de la sociedad humana, porque aquí,
como allí, los que hacen el trabajo sucio son, para colmo, despreciados por los
demás. En la orquesta es todavía peor que en la sociedad, porque en la
sociedad yo tendría -al menos teóricamente-, la esperanza de ir progresando en
el orden jerárquico y alcanzar algún día la cumbre de la pirámide para mirar
desde allí a los gusanos... Digo que tendría la esperanza...
(En voz más
baja)
... En cambio, en
la orquesta no hay ninguna esperanza. Aquí gobierna la terrible jerarquía del
poder, la espantosa jerarquía de la decisión ya tomada, la tremenda jerarquía
del talento, la inflexible jerarquía física, impuesta por la naturaleza, de
las vibraciones y los tonos, ¡no ingrese jamás en una orquesta!
Soledad
Por Pochi Marambio
Soledad
es el nombre de mi contrabajo (no estoy de acuerdo con darle a
este instrumento un tratamiento masculino). La bauticé así porque cuando la vi
por primera vez ella había pasado un largo tiempo sola en un garaje y yo había
estado también muy solo aunque no en un garaje. La compré y desde entonces
hemos sido excelentes compañeros, juntos gozamos llevando la base en ritmos
cubanos, improvisando en jazz y creando líneas de bajo en reggae, pero de vez
en cuando y por necesidad tenemos que conformarnos tocando alguna música que no
nos gusta.
A propósito: tampoco estoy de acuerdo con la creencia occidental de que
solamente los humanos tenemos espíritu, y no sólo creo que lo tienen también
los animales y las plantas, sino además los contrabajos, las computadoras y los
taxis. Buena parte de lo que ganamos Soledad y yo se nos va en taxis porque cada
tocada necesita de varios ensayos, y cada tocada y cada ensayo nos representan
viajes en taxi.
Los taxistas nunca han visto un contrabajo en persona, al menos a mí todos me
preguntan qué instrumento estoy llevando. Algunos también preguntan de donde
soy y la mayoría de veces soy de Lima y ellos no. Así más o menos la pasamos
fuera, luego en casa o en el estudio nos olvidamos un poco de todo y nos
relajamos. De vez en cuando tomo como modelo a Sole y el resultado es una serie
de tintas con aerógrafo. De hecho, los taxistas tampoco han visto un aerógrafo
en persona.
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Contrabajo", lo puedes hacer en El
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Fundamental
ENTREVISTA
A FRANCO PETRACCHI Por
Francisco Catalá
16/12/2004. Palau de la Música de Valencia. El Maestro
Petracchi acaba de ensayar con el pianista A.Specchi, le acompaño al camerino
enfunda su instrumento y nos sentamos:
Francisco
Catalá: Maestro después de 54 años tocando el contrabajo ha visto a
grandes contrabajistas de su generación retirarse ( G.Karr, J.M.Rollez... )
otros ya han desaparecido ( L.Streicher, D.Walter...). Ha pensado en algún
momento en la retirada del escenario?
Franco Petracchi: Bueno por ahora tengo contratos
hasta el 2007, pero no quiere decir que tenga que cumplirlos (sonríe el
maestro), es importante saber cada uno cuando llega el momento, yo creo que
cuando me tiemble el arco y mi sonido no sea el que me gusta será el momento,
otro problema grande es el transporte del instrumento con los aviones lo cual
supone otra carga añadida a la tensión previa a los conciertos, para la
enseñanza es otra visión diferente, yo creo que el máximo lo da un profesor
cuando tiene mucha experiencia.
Batistelli su profesor en Roma, fue alumno de Umberto
Mengoli ( Hijo de Anibale contrabajista de la escuela de Pesaro autor de los
famosos 20 estudios de virtuosismo), ¿ es esta la conexión con Bottesini ?
No, fueron dos escuelas diferentes; Mengoli fue de la escuela
de Rossi, mientras que I.Cainmi representaba la continuación de Botessini en
las escuelas de Torino y Milano.
Su posición del arco se caracteriza por la colocación
del pulgar en el hueco de la nuez, de donde viene esta escuela en Italia?
Esta tradición italiana viene de Mengoli, no de Bottesini ya
que no fue esta la posición que enseñaba, pero se conoce que tocaba con
diversas posiciones aunque en su método no aparezcan. No obstante Cainmi por
influencia de Mengoli adoptó posteriormente esta posición que se convirtió en
la mas utilizada en Italia y que aún hoy sigue siéndolo.
El instrumento que utiliza es un Gaetano Rossi de 1847,
que nos puede contar de su historia, ha tenido otros?
Este instrumento fue encargado por Bottesini a Rossi, pero el
resultado fue que era demasiado grande para él y lo tuvo en su casa,
utilizándolo eventualmente para música de cámara ( ya que para solista
siempre utilizó el Testore), hasta que lo donó a una Sociedad de estudiantes
de música ciegos de Milán , después de la 1ª guerra Mundial esta vendió
todo sus muebles y pertenencias incluyendo el Rossi, adquirido por un antiguo
alumno suyo que tocaba en el teatro de la Opera de Roma y al retirarse mis
padres se lo compraron. Mi maestro dijo que de momento me servía ( aunque
realmente me era grande) pero que más adelante cuando tuviera dinero me
comprara uno mejor . En toda mi vida he tenido instrumentos de gran calidad pero
este ha sido siempre mi favorito, fue Bottesini en un sueño el que me dijo que
nunca lo vendiera ( sonríe el Maestro), cuando me retire lo dejare a una
fundación para que mis mejores alumnos como tú , lo toquéis cuando tengáis
conciertos o Recitales. Tengo también una copia, el gemelo, el Gambusera,
construido del mismo molde, mismo año y en el mismo taller , es el que utilizo
para Música de Cámara por su gran sonoridad en las cuerdas graves. Actualmente
también se están realizando copias (destacando Nolli y Pöllman) ya que debido
a su forma, consigue que el aire circule por su interior creando unos graves
extraordinarios de ahí el éxito del modelo cinco cuerdas.
Recuerdo haberle visto con un arco Morizot, ya no lo
utiliza?
Utilizo uno de mis dos Lapierre desde que se perdió mi
Morizot , aunque tengo otros también de gran calidad como Ouchard, para mi es
importante un peso entre 130 y 135 gramos.
Algunos contrabajistas durante su carrera se han prodigado
en realizar grabaciones de estudio. ¿Porque la mayor parte de las suyas son del
directo?
Si, yo las tengo en directo porque soy muy orgulloso, y creo
que hacerlo en estudio es falso porque no es la imagen del artista, tengo
alumnos muy buenos y otros solo buenos que han grabado en estudio muy bien, pero
yo se que en realidad no es verídico, he escuchado artistas tocar
maravillosamente en disco y luego en un teatro no eran realmente así, por eso
me gusta solo grabar en directo y perdurará la verdad.
Tras su larga experiencia como docente en Ginebra, Siena,
Sermonetta, Cremona, etc... ha conocido alumnos de todo el mundo ; como ha visto
la evolución del nivel de los contrabajistas y que opina del futuro?
La nueva generación procede de una escuela totalmente
diferente , cuando yo empecé, antes, el nivel era mucho mas bajo; hemos creado,
no solo yo, una nueva escuela de contrabajo de una calidad igual a otros
instrumentos, no solo técnicamente sino también musicalmente, ahora se habla
de música no solo de posiciones y pasajes de orquesta, esto es la base pero una
orquesta suena mejor si la sección de contrabajos es buena musicalmente, tengo
muchos alumnos en las mejores orquestas del mundo, en Suecia por ejemplo hay una
orquesta con 7 alumnos míos, y en España puedo decir tras los años que he
trabajado aquí que en Valencia hay una gran escuela. Hoy en día se puede decir
que las orquestas de todo el mundo tienen contrabajistas de buen nivel . Lo
importante creo que es estudiar con buenos Maestros.
El año pasado interpretó a Nino Rota con la Orquesta de
Valencia, esta vez se presenta con Passioni Amorose, cual es el argumento de
este concierto?
La Pasión Amorosa es una obra para dos contrabajos de
Bottesini, Passione Amorose es un concierto de música rara original que
no se escucha habitualmente porque es música que se tocaba en los salones de
las familias nobles de la aristocracia a la hora del té, y se invitaba a
Paganini, Bottesini , grandes cantantes, pianistas, etc... a tocar. Passione
Amorose habla del amor, del amor pasional, del triste del nostálgico, del
brujo a través de obras como El Beso de Arditi, Una Lagrima de Rossini, Una
Boca Amada de Bottesini etc... El escenario representara un salón de la época
donde se invitara a personas del publico a tomar el té y los músicos irán
tocando piezas para los invitados, es una manera de hacer la música antigua en
su ambiente original de finales de 1800.
De todas las obras para contrabajo que ha interpretado
cual encuentra más interesante?
Sin duda el Concierto de Henze, aunque también Nino Rota y
la ultima compuesta para mi el Concierto de Trobajoli compositor Italiano de
música para películas de Mastroianni, Sofía Loren, que incluye influencias
del jazz.
Y para acabar ( le espera una apetitosa paella en la playa
de Valencia ) que proyectos le esperan próximamente?
Como docente mis próximas Master-classes serán en Madrid y
Ciudad de México. Como intérprete tengo previsto música de cámara en Milán
y para la próxima Convención de la I.S.B en EE.UU tocaré la música compuesta
para mi por Rota, Trovajoli, Mortari etc.Y finalmente como director el concierto
de año nuevo en Roma con La Orquesta Santa Cecilia con música de Strauss y
Lehar.
Grazie Mille Maestro. Buena paella y buen concierto.
Francisco Catalá
es Solista de la Orquesta Valencia. Estudió con Emilio Maravella en Madrid, en
Ginebra con Franco Petracchi y en Londres con Thomas Martin
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Petracchi", lo puedes hacer en El
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Pasado
y futuro de el Quinteto en La mayor D. 667 "La Trucha" de Franz
Schubert. HISTORIA BREVE de una formación camerística
Por Roberto Terrón
La segunda mitad del siglo XVIII fue una época especialmente
fructífera para el desarrollo del contrabajo. Figuras como Dittersdorf, Vanhal,
Sperger, Pichl o Hoffmeister, representantes de la denominada Escuela Vienesa
del contrabajo, escribieron numerosos conciertos pero también numerosas obras
de música de cámara, desde dúos a quintetos, para un instrumento que por esos
lares generalmente era de 5 cuerdas afinadas en Fa, La, re, fa#, la. Fruto de
esta "demanda" del contrabajo en la música de cámara, a partir de
este período aparecen una serie de obras para violín, viola, violonchelo,
contrabajo y piano, que dio lugar al nacimiento de un género camerístico ideal
para nuestro instrumento, que llegaría a su máxima expresión con el Quinteto
en La mayor D.667 "La Trucha" de Franz Schubert. Posteriormente,
en los siglos XIX y XX surgirían unas cuantas obras más para los mismos
instrumentos pero que por diversas razones hoy son prácticamente desconocidas.
Pese a que en la mayoría de estas obras el piano tiene un
papel protagonista hasta el punto de que a veces pueden parecer conciertos para
piano y orquesta en versión reducida, la densidad sonora que aporta este
instrumento hace que el contrabajo se integre por lo general mucho mejor en esta
formación que en pequeños grupos sólo de instrumentos de cuerda.
Los orígenes
Antes de que en 1819 Franz Schubert componga "La
Trucha", en 1799 Johann Ladislaw Düssek (176 0-1812),-
en la imagen de la izquierda-, compone su Quinteto op.41 para violín, viola,
violon. Compositor bohemio
considerado uno de los pioneros de la escuela pianística, Düssek se ganó una
gran
popularidad como intérprete de piano llegando a tocar con grandes músicos de
la época como Haydn. En 1804 entra a trabajar al servicio del Príncipe de
Prusia Louis Ferdinand (1772-1806),- imagen de la derecha-, quien bajo la
supervisión de su maestro y amigo Düssek compuso también numerosas obras de
música de cámara entre ellas su Larghetto con variaciones op.11 para la
plantilla que nos ocupa. Entre su círculo de amistades con los que compartían
veladas musicales estaba Spohr, compositor de numerosas obras de cámara entre
ellas un octeto y un noneto con contrabajo
Algunos
años más tarde,en 1817, Ferdinand Ries (1784-1838), el alumno
predilecto de Beethoven compondrá su Quinteto op.74 en si menor. Ries
llegó a Viena en 1801 para estudiar con Beethoven, quien muy pronto le puso en
contacto con el mundo musical vienés, incluido el gran Albrechtsberger con el
que también estudió armonía y composición. Después de volver a su ciudad
natal Bonn y de recorrer diferentes ciudades europeas, se estableció en Londres
en 1813 donde permanecería hasta su muerte en 1838.
La creación del Quinteto D. 667 de Franz Schubert
El Quinteto D. 667 "La Trucha" para
violín,viola, violonchelo, contrabajo y piano fue
compuesto por Franz Schubert (1797-1828 ) en 1819, mientras se encontraba
visitando Steyr junto a su amigo el cantante Johann Michael Vogl y se alojaba en
casa de Sylvester Baumgartner. El anfitrión era un violonchelista amateur y un
gran admirador de la música de Schubert, sobre todo de su lied "La
Trucha", y por ello no dudó en solicitar a su visita la creación de
una obra de cámara que cumpliera
con dos requisitos: incluir la mencionada canción e incorporar una importante
parte para su instrumento. Al parecer el compositor se decidió por esta
instrumentación tras conocer la versión que Johann Nepomuk Hummel (1778-1837)
había hecho en 1816 de su famoso Septeto en re menor op. 74. Schubert
escribió la partitura en los meses siguientes y aunque la obra quedó lista en
el otoño y se estrenó en la casa de Baumgartner a fines de 1819, su
publicación no se realizó hasta una década más tarde en Viena. Tres años
más tarde, en 1822, Hummel compondría el Quinteto op. 87 en
si bemol menor para los mismos instrumentos, que con el paso del tiempo ha
ensombrecido al op.74, hoy casi desconocido.
Otros autores de los siglos XIX y XX
La estela de la obra de Schubert la sigue por orden
cronológico el también austríaco Franz Limmer (1808-1857) que en 1832
compuso su Quintette en ré mineur, op. 13 pour le pianoforte avec
accompagnement de violon, alto, violoncelle et basse. Franz Limmer era de la
generación de Schumann y Mendelsohn aunque su música no alcanzó la calidad de
la de éstos. El estilo de este quinteto se podría enmarcar entre la estética
de Schumann y Schubert con algún leve destello de lo que más tarde hará
Brahms. Otro representante de la escuela pianística del XIX, el alemán Johann
Baptist Cramer ( 1771-1858 ), alumno de Clementi, escribió dos Quintetos
con piano, el op. 60 en si menor y el op. 69 en re mayor.
La
compositora francesa Jeanne-Louise Farrenc (1804-1875) nos dejó sus 2 Quintetos
op.30 y op.31 escritos en 1839 y 1840 respectivamente. Farrenc tuvo
una gran popularidad en vida, aunque al morir pasó prácticamente al olvido.
Las razones son obvias: por un lado, su nombre no estaba ligado al de un marido
famoso ni era hermana de alguno. Pero también influyó su estética en el gusto
de la época, pues ella representaba, con Georges Onslow y otros pocos, el ala
germánica clásico-romántica en Francia, opuesta al galicismo de Berlioz. Si a
ello sumamos que fue contemporánea de Chopin, Liszt, Schumann y Mendelssohn,
podremos ver que no hubo nada ni nadie que permitiera la permanencia de su
música entre nosotros. Farrenc fue muy popular y sumamente apreciada por
Schumann, quien solía expresar su admiración por la Beethoven francesa. Su
lenguaje musical se podría decir que combina la elegancia de Haydn o Hummel con
el romanticismo de Weber o Mendelsohn.
El otro representante de la escuela francesa que también escribió obras
para piano, violín, viola, violonchelo y contrabajo fue Georges Onslow
(1784-1853). En 1847 escribió el Quinteto op.70, en 1849 el Gran Quinteto
op.76 y en 1852 el Quinteto op.79b, una versión de su septeto op.79
Hijo de un escocés exiliado en Francia, Georges Onslow
estudió música en Londres y Hamburgo, y posteriormente composición en París,
desde 1808, con el checo Antonin Reicha. Onslow fue un excelente pianista y
organista; también aprendió y dominó el cello, para tocar sus propias obras
por lo que dedicó al violonchelo especial interés en sus trabajos. Su música
de cámara fue muy popular en Alemania y en el Imperio Austriaco, entre los que
podemos destacar varios quintetos de cuerda con contrabajo como el op.33 y el op.38,
siendo la más probable causa de ello que la música de cámara estaba más en
boga ahí. En sus últimos tiempos decayó su popularidad, porque su música fue
desplazada por el entusiasmo hacia la música romántica. Sólo recientemente su
obra se ha redescubierto y vuelto a gustar.
Hermann
Goetz ( 1840-1876 ) compuso en 1874 el Quinteto en Do menor, Op. 16 .
En esta obra el lenguaje intenso y profundo de Goetz se manifiesta a modo de
presagio de una muerte que le llegará 2 años después en 1876.
Goetz, de origen alemán, estudió en Berlín piano con von
Bulow y composición con H.Ulrich. En 1863 consiguió el puesto de organista en
Winterthur, Suiza, país en el que vivió hasta su muerte. Escribió numerosas
obras para piano, música de cámara, ópera, como la que quizás sea su obra
más famosa, Der Widerspenstigen Zdhmung basada en un texto de
Shakespeare
El
compositor austríaco Josef Labor (1842-1924), -en la imagen-, escribió
su Quint en 1886. Ciego desde de los 3 años, estudió con Simon Sechter
el mismo profesor de Antón Brucker. Después de viajar por Francia, Inglaterra,
Rusia y Escandinavia volvió a Viena en 1866 donde enseñó a piano a Arnold
Schönberg, Julius Bittner y Paul Wittgenstein, pianista éste último para el
que Ravel escribió su Concierto para la mano izquierda. Unos años más
tarde, en torno a 1890, el compositor francés René de Boisdeffre (
1838-1906 ) compuso su Quinteto op.25
El
compositor inglés Ralph Vaughan Williams (1872 - 1958) terminó
su Quinteto en Do menor para piano, violín, viola, violonchelo y contrabajo
en octubre de 1903 aunque lo revisó posteriormente en agosto de1904 y en
septiembre de 1905, esta última vez siguiendo el consejo de Gustav Holst. La
primera interpretación de este quinteto tuvo lugar en el Aeolian Hall de
Londres el 14 de diciembre de 1905 y después de una nueva interpretación en
1918 cayó en el olvidó hasta 1999, momento en el que se inició su reedición
completada recientemente.Ralph Vaughan Williams estudió en el Royal College of Music
y en el Trinity College de Londres con Hubert Parry, Charles Wood y Charles
Stanford, y a partir de 1897 con Max Bruch en Berlín. En 1908 se traslada a
París, donde estudia con Maurice Ravel. Profesor en el Royal College en 1919,
recibe un año después el nombramiento de Doctor Honoris Causa por la
Universidad de Oxford, llegando a convertirse en el Director del Bach Choir y
consiguiendo que en los años veinte, su música sea conocida en todo el
continente europeo. Fallecida su esposa en 1943, contrae matrimonio con Ursula
Wood (1951). Williams moría en Londres el 26 de agosto de 1958 a los 85 años.
Ya en pleno siglo XX nos encontramos con otras dos obras para
violín, viola, violonchelo, contrabajo y piano, como son el Parallelen-Quintett
op. 27 de Walzel Leopold Matthias (1902-1970 ), compositor austríaco
durante muchos años presidente de la Asociación Austríaca de Música
Contemporánea, el Quinteto op.99 nº 3 de Siegfried Borris.
(1906-1987), compositor berlinés, alumno de Hindemith y profesor en la
Hochschule für Musik de Berlin, y el interesante Quinteto para piano y
cuerdas (1983) del contrabajista americano Frank Proto (1941)
Por
último, en los últimos años merece especial mención la labor que están
llevando a cabo los miembros del Schubert Ensemble de Londres de
promocionar a través de su proyecto Chamber Music 2000 www.chambermusic2000.com
, obras para esta formación. Entre ellas cabe destacar I Broke Off A
Golden Branch escrita por Judith Weir ( 1954-) en 1991 . Judith Weir
es una de las compositoras británicas más prolíferas . Estudió composición
con John Tavener y con Robin Holloway. Fue profesora de composición en la
Glasgow University y profesora invitada en las Universidades de Oxford y
Princeton.
Grabaciones recomendadas
Jan Ladislav Dussek (1760-1812
) Quinteto Op. 4
Apollon Quartet,
Hanus Barton, piano, Vladimir Hoskovec contrabajo
Studio Matous MK0020
http://www.musicabona.com/catalog/MK0020-2.html.en
Louis
Ferdinand Prinz von Preussen (1772-1806)
Larghette varie Op.11
Akira
Akahoshi y Goebel Trio Berlin
Thorofon CTH2016
http://www.bella-musica.de/go/details.php?p=1092
Ferdinand Ries
(1784-1838) Quinteto op. 74
Franz Limmer
(1808-1857) Quinteto op. 13
Nepomuk Fortepiano
Quintet Brilliant Classics BRIL92200
http://www.abeillemusique.com/produit.php?cle=9361
Franz Schubert
( 1797-1828 ) Quinteto " La
Trucha" op.114 D. 667
- Haydn-Trio; Atar Arad,
viola ;Ludwig Streicher, contrabajo Teldec
Classics 0630-18961-2
- Pamela Frank, Richard
Young, Yo-Yo Ma, Edgar Meyer, Emanuel Ax Sony
Classical SK61964
http://www.amazon.co.uk/exec/obidos/ASIN/B0000029N0/026-5699952-7433256
Johann Nepomuk Hummel (1778-1837)
Quintetos con fortepiano Op 74 y op. 87
Atalanta Fugiens
Paragon Amadeus AM 165-2
Jeanne-Louise Farrenc
(1804-1875) Quintetos op.30 y op.31
Schubert Ensemble of
London Asv Living Era B00005RT55
http://www.amazon.com/exec/obidos/ASIN/B00005RT55/ionarts-20/002-6857370-6944051
Georges Onslow
(1784-1853). Gran Quinteto op.76
Quatuor Parrenin ;
Monique Mercier, piano ; Jean-Pierre Logerot, contrabajo
Microsillon CCV 1020
Hermann Goetz (
1840-1876 ) Quinteto en Do menor, Op. 16
Pro Arte Piano Quartet y
Paul Marrion
ASV - CDDCA1157
http://www.prestoclassical.co.uk/composer.php?browse=composer&name=Goetz
Ralph Vaughan
Williams (1872 - 1958) Quinteto
en Do menor
The Nash Ensemble
HYPERION CDA67381/2
http://www.hyperion-records.co.uk/details/67381.asp
Frank Proto (
1941 ) Quinteto para piano y cuerdas
http://www.liben.com/ESP.html
Judith Weir (
1954-) I Broke Off A Golden Branch
Schubert Ensemble
NMC D090
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Schubert. Historia breve de una formación camerística",
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El
contrabajo en Chequia en LA SEGUNDA MITAD DEL XIX ( i )
Por
Karen Martirossian
De todas las artes, la que tuvo más desarrollo en la
Chequia del siglo XIX fue la música. En
las escuelas primarias, donde estudiaban alumnos de 6 a 11 años, la música era
una asignatura obligatoria. Sonaba por
todas partes, desde las calles y plazas de Praga, donde era interpretada por músicos
callejeros y estudiantes hasta los aristocráticos castillos y palacios,
interpretada por las pequeñas orquestas, formadas por los villanos y sirvientes
al mando de los músicos profesionales, estos últimos altamente cualificados
gracias a la formación recibida en el Conservatorio
de Praga creado en 1811.
Conservatorio de Praga
Una de las principales aportaciones de los contrabajistas checos fue la
introducción del contrabajo de 4 cuerdas a la práctica orquestal y solista. A
partir de la segunda mitad del siglo XIX el contrabajo de 3 cuerdas, que se
utilizaba hasta ese momento, fue poco a poco sustituido por el de 4, una
necesidad que fue dictada por el desarrollo de la música sinfónica, ya que los
compositores de la época componían partes mas complicadas para contrabajo, con
más amplitud de registro tanto hacia los graves como hacia los agudos.
Este proceso, por supuesto, provocó fuertes enfrentamientos entre
diferentes escuelas existentes en aquella época. Algunos contrabajistas,
principalmente italianos como, por ejemplo, Bottesini (1821-1889), se negaban a
aceptar la utilización del contrabajo de 4 cuerdas y siguieron siendo fieles al
de 3. Otros buscaban un punto intermedio intentando aplicar las costumbres y las
formas de tocar el contrabajo de 3 cuerdas al de 4, sin tener en cuenta las
diferencias, como la anchura del diapasón, etc.
Los contrabajistas checos fueron los primeros en reconocer que el
contrabajo de 4 cuerdas, tanto como instrumento de orquesta como solista, debía
evolucionar lo que se confirma con la intensa labor de varias generaciones de
contrabajistas, profesores del Conservatorio de Praga y autores de diferentes métodos
de contrabajo. Poco a poco, los contrabajistas checos llegaron a dominar en
Europa y América en la segunda mitad del XIX, desbancando a los que sobresalían
en la primera mitad del siglo, los contrabajistas italianos
Nacido el 14 de noviembre de
1764 en Raudnitz ( Bohemia ), Vaclav ( Wenzel ) Hause fue el primer profesor de
contrabajo del Conservatorio de Praga y fundador de la escuela checa. Siendo ya
un músico maduro, con 47 años de edad, recibió la invitación del
conservatorio para fundar la cátedra de contrabajo. Hasta este momento los
métodos que se utilizaban eran los de Fröhlich y Nicolai que eran bastante
básicos por lo que surgió la necesidad de un método nuevo para contrabajo que
Hause publicó bajo el nombre de Contrabaβ Schule ( Escuela del
Contrabajo ) en 1809, reeditado posteriormente en 1828 en dos partes y una
tercera en 1844, esta última dedicada
a un instrumento para tocar como solista denominado bajo barítono y que
estaba afinado en LA-RE-SOL-do. El método de Hause posteriormente sería
traducido y editado en muchos países europeos y durante mucho años fue
considerado como el mejor método para contrabajo de 4 cuerdas afinado en
cuartas
Portada de la primera edición de
1809 del método de Wenzel Hause
El Método se abre con una introducción,
luego viene la parte práctica en la que Hause empieza por las posiciones. Después
del primer conocimiento de las posiciones directamente vienen las escalas, empezando
por do mayor y do menor,
para continuar con todas las escalas de bemoles y luego las de sostenidos. Junto a las escalas aparecen los
ejercicios de intervalos ( terceras, cuartas, quintas ) y luego las escalas
cromáticas con las digitaciones ♀-1-2-4 y
1-1-2-4. No hay ejercicios de cuerdas al aire habituales en otros métodos
pero si incluye al final del libro varias piezas de dificultad media.
Por primera vez
se tratan prácticamente todos los golpes de arco necesarios para el dominio del
instrumento. Primero se explica detaché, luego spiccato, legato,
staccato., con una amplia variedad de combinaciones de estos golpes
de arco y finalmente el tremolo .
Por su estructura, La Escuela del Contrabajo de Hause será el
prototipo para la mayoría de los métodos posteriores, aunque se diferencia
mucho de los métodos italianos, que dominaban entonces en Europa. Una de sus
innovaciones es la del aprendizaje de la técnica del instrumento por medio de
las posiciones. La estructura de las posiciones no es diatónica sino cromática
por lo tanto Hause en su método cuenta con 9 posiciones. Naturalmente, los
números no coinciden con los números de las posiciones actuales. Por ejemplo,
la 3ª posición según Hause es igual a la 2ª aumentada de la posición
actual. La 9ª posición según Hause es la 6ª, posición en la que Hause
propone tocar “sol” con el 4 dedo y no con el 3º como la mayoría de los
métodos posteriores.
Fundador de la técnica
de 3 dedos en la mano izquierda, la digitación habitual de 1-2-4 , Hause proponía
no utilizar el 3º dedo independiente en la zona del mástil igual que los
italianos hacían con el 2º con su
digitación 1-3-4. En el método también está descrita muy detalladamente la
posición de la mano derecha para
el arco de “nuez alta”, el que conocemos hoy popularmente como arco alemán.
Entre los alumnos más destacados de Hause
podemos nombrar a 2 virtuosos solistas que son Vaclav Steinhard y Frantisek Dréksel
y, por supuesto Antonin (Anton) Slama (1799-1865
) profesor del Conservatorio de Viena desde 1833 hasta 1865.
Pero el discípulo
continuador de las ideas de Hause fue Joseph Hrabe. Nacido el 14 de marzo
de 1816 en Prendny Ovenec, cerca de Praga, Hrabe empezó sus estudios de
contrabajo a la edad de 15 años en el Conservatorio de Praga con Hause, graduándose
en 1837. Ese mismo año entró en la Orquesta del Teatro de Stavrov y varios años
después empezó a dar clases de contrabajo en la escuela de música de Praga.
Después de la muerte de Hause en 1847 fue invitado a dar clases en el
Conservatorio de Praga, donde estuvo ocupando la plaza de profesor hasta su
muerte en 1870.
Hrabe también
publicó un método de contrabajo en 4
libros que tiene mucho en común con el método
de Hause, y en el que las dificultades técnicas se presentan en progresión
desde la 1ª posición hasta la 2ª del capotasto ( posición del pulgar ). Todos
los ejercicios tienen diferentes variantes y combinaciones de arco. El pulgar se
representa con el mismo símbolo que Hause, ♀, pero al revés
y por primera
vez en uno de los ejercicios Hrabe
propone utilizar la extensión, que entonces era una atrevida novedad. Otro de
sus méritos fue la eliminación de la tradición de tocar ¡con guantes!, que
en esa época era muy común.
Hrabe también
compuso varias obras para contrabajo de las cuales las más importantes son su Concierto
y sus Estudios que siguen estando plenamente vigentes como material pedagógico
hoy en día.
Excelente profesor, Hrabe formó a
contrabajistas como Sládek, Simandl, Laska y muchos otros. Con los nombres de
los dos alumnos más destacados de Hrabe, Simandl y Laska, empezará
en la segunda mitad del siglo XIX una nueva etapa en el desarrollo del
contrabajo en Europa.
( Continuará...
)
Si quieres opinar
sobre "El Contrabajo en Chequia en la segunda mitad del siglo XIX ( I )",
lo puedes hacer en El Foro del Contrabajo
Volver a La
Fundamental
Algunos
aspectos sobre el contrabajo en la música de Luigi Boccherini*
Por Xosé Crisanto Gándara*
RESUMEN: Tras
establecer un pequeño esbozo biográfico de la vida de Luigi Boccherini. se
estudian las circunstancias que rodean la inclusión del contrabajo en las
obras del autor, con mención expresa al instrumento. Se establecen además
ciertas hipótesis en relación con la cronología y recepción de estas
obras, que parecen indicar que no fueron concebidas inicialmente para un
contrabajo. Finalmente, se establecen ciertos criterios en torno al tipo de
instrumento a utilizar para la interpretación de estas obras.
1-Introducción
La
biografía del compositor italo-español Luigi Boccherini (1743-1805), se ha
visto enriquecida últimamente gracias a las aportaciones del Dr. Jaime
Tortella, que ha demostrado cómo la pretendida pobreza del compositor durante
los últimos años de su vida, no es más que el resultado de una leyenda
basada en el relato atribuido a la pianista francesa Sophie Gail (1775-1819),
quien en su visita al compositor en su casa de Madrid en 1803, comenta el
estado deplorable en que se encontraba, un comentario producto más de una
descripción típicamente romántica, que del reflejo de la verdadera situación
de Boccherini[1].
En efecto, gracias a la documentación de archivo aportada por el Dr. Tortella,
se infiere que el luqués actuó durante su estancia en nuestro país como un
hombre con una gran intuición comercial, interesado en el bienestar propio y
de los suyos, un bienestar conseguido por un lado gracias al producto de su
trabajo como músico al servicio de los diversos patrones a los que sirvió, y
por otro, de los ingresos obtenidos por la edición de sus obras, aspecto que
mantuvo constantemente a lo largo de los casi cuarenta años de estancia en
España.
Pero
otras circunstancias de la vida y obra boccherinianas, resultan cuando menos
conflictivas, no siendo la menor de ellas la datación cronológica de sus
obras. El importante catálogo del musicólogo francés Yves Gérard,
constituye la obra de referencia básica hasta la fecha para todos aquellos
interesados en la música del autor toscano[2],
pero en mi opinión, contiene algunos errores en referencia a la presencia del
contrabajo en su música, y es mi intención presentar en este artículo
aquellas obras en las que Gérard menciona la inclusión del instrumento,
compararlas con los manuscritos y ediciones de las mismas, y así poder
plantear algunas hipótesis en torno al problema, con la vista puesta en la búsqueda
de posibles soluciones.
Como
es sabido, Luigi Boccherini llega a Madrid en 1768, y entra a formar parte de
la capilla del infante Don Luis de Borbón (1727-1785) -hermano del rey Carlos
III (1716-1788)- en la primavera de 1770[3].
Al parecer, entre 1770 y 1776 el Infante, con todo su servicio, vivió en
varios palacios de su propiedad, como Boadilla del Monte, Villaviciosa de Odón,
La Granja de San Ildefonso, o el mismo Madrid, un período en el que
Boccherini compuso una abundante cantidad de obras[4].
A instancias del propio rey, y debido a una serie de intrigas dinásticas, Don
Luis se ve obligado a exiliarse a un lugar más alejado de la corte en 1776, y
tras su periplo por diversos pueblos de las provincias de Toledo y Madrid, se
asienta definitivamente en Arenas de San Pedro (Ávila) a finales de 1777,
donde residirá con su familia y su pequeña corte hasta su muerte en 1785.
Entre los músicos al servicio del infante, figuraban, además del mismo
Boccherini, los miembros de la familia Font -Francisco, Juan, Antonio y
Pablo-, intérpretes de instrumentos de arco, así como Francesco Landini
(1725-1794), también violinista[5].
En
1785 Boccherini vuelve a Madrid, y solicita que no se le retiren los ingresos
que tenía con Don Luis, a lo que accede el rey Carlos III, nombrándole violón
de la Real Capilla, aunque sin tomar posesión de la plaza en espera de alguna
vacante[6].
Poco más tarde -a partir de 1786-, entra al servicio de la Condesa-Duquesa de
Benavente-Osuna como director de su orquesta y compositor, y a partir de 1787
establece su residencia en la capital, donde continúa componiendo y
atendiendo a sus asuntos familiares y financieros, un tipo de ocupaciones que
podríamos definir como de “profesional liberal”[7].
Desde 1796 -fecha del inicio de su correspondencia con el editor parisino
Ignaz Pleyel (1757-1831)-, trabajó también para el Marqués de Benavente,
guitarrista aficionado, con el que junto a otras personas ilustres, asistía a
las academias musicales que se celebraban en el estudio del pintor Gregorio
Borghini[8],
y en los primeros meses de 1801 el embajador francés en España, Lucien
Bonaparte (1775-1840), lo contrató para amenizar las veladas que organizaba
en su residencia oficial, el palacio de San Bernardino, hasta su marcha de la
capital en Noviembre de 1801[9].
Además, es sabido que desde 1802 hasta su muerte, continuaba viviendo en la
Madrid[10].
2-Obras
con contrabajo
¿Qué
obras escribió Boccherini con la inclusión de un contrabajo? Siguiendo el
catálogo confeccionado por Gérard, hay que considerar por un lado, sus
sonatas para violoncello e basso,
que probablemente se escribieron para ser interpretadas junto a su padre
Leopoldo, contrabajista en la Capella
Palatina de Lucca[11],
aunque no hay que descartar la posibilidad de su interpretación con otro
violonchelo o incluso con un instrumento de teclado, por lo que no constituyen
ejemplos válidos de escritura para contrabajo. Algo similar sucede con sus
obras orquestales -conciertos y sinfonías-, que resultan desestimables
igualmente en este sentido, ya que en la parte más grave de estas
composiciones figura invariablemente la palabra Basso[12].
También se conservan un Kyrie, un Gloria
y un Domine ad
Adjuvandum, datados por Gérard en
1764/66, y que según el musicólogo francés, en su instrumentación se
incluye un contrabajo[13].
La cantata La Confederazione dei Sabini
con Roma, encargada por la administración de Lucca al autor en 1765,
incluye igualmente una parte para contrabajo entre su instrumentación,
siempre según Gérard[14],
y lo mismo sucede con el Ballet
Espagnol, datado por el investigador francés en 1773, a pesar de que el
manuscrito se ha perdido[15].
Sin
embargo, la mayor parte de estas obras no fue compuesta durante su período de
estancia en España, por lo que no constituyen ejemplos válidos para la
historia del contrabajo en nuestro país. Las composiciones escritas durante
la etapa española del autor, que incluyen una parte para el instrumento,
presentan una serie de características en referencia al contrabajo, que las
hacen especialmente problemáticas, como trataré de mostrar a continuación.
3-Los
divertimentos op. 16
La
primera obra de Boccherini compuesta en España con mención explícita a un Contrabasso,
son los Sei Divertimenti, op. 16,
numerados en el texto de Gérard como G 461-6, que aparecen datados en 1773 en
el catálogo del autor[16],
y corresponden por tanto a su estancia al servicio del infante Don Luis en
alguno de los palacios donde residió durante este período. En la edición de
estas obras, a cargo del musicólogo italiano Aldo Pais, figura una reproducción
facsímil de la portada del manuscrito -conservado en la Bibliothèque
Nationale de París-, donde
aparecen varios datos de interés: se trata de seis obras para due
Violini, Flauto obbligato, Viola, due Violoncelli e Basso de Ripieno,
nombrada por el autor en el mismo manuscrito como su Opera
Prima de 1773 -conviene recordar la
carta, datada en Septiembre de 1780, en la que el autor decía que escribía
tres obras por año[17]-,
y Espressamente composta per S.A.R. D.
Luigi, Infante di Spagna[18].
En este manuscrito, la palabra Basso di
Ripieno está tachada, y al pie de la portada figura la siguiente indicación
del autor:
"...La
Parte del Contrabasso non è obbligata, di Modo che se si stampano queste
Sonate senza la medesima, non fa nincuna mancanza..."
¿Qué
conclusiones podemos extraer de aquí? Además de la referencia a la forma -Sonate-,
que implicaría el hecho de que en una fecha moderadamente temprana la
forma-sonata no era patrimonio exclusivo de los compositores centroeuropeos,
parece desprenderse un cierto interés de Boccherini por publicar la obra,
aunque sea sin la concurrencia del contrabajo, y este hecho puede deberse a
sus posibles salidas comerciales, ya que esta parte de Contrabasso
es en realidad originalmente un Basso
di Ripieno, por tanto no necesariamente un contrabajo. ¿Pensaría su
primer editor francés -La Chevardière, que la imprimió en 1775-, que la
edición en forma de sexteto de cámara tendría más aceptación que en el
caso de una obra para pequeña orquesta?
Que
la obra fue concebida para una pequeña orquesta de cámara, se desprende de
las anotaciones del propio Boccherini en la partitura, donde incluye cifrados
para el Basso di
Ripieno, así como indicaciones de Tutti
y Solo en distintos compases, datos
que inducen a pensar en un origen "orquestal" de la obra, aunque el
musicólogo italiano Guido Salvetti, opina que estas indicaciones servían
para alertar al instrumentista de que llegaba su turno como solista, o, en el
caso contrario, que era el momento en el que el resto de componentes de la
agrupación, se unían en la ejecución del tema[19].
Pero en cualquier caso, entre los músicos al servicio de Don Luis, no
figuraban flautistas ni contrabajistas, por lo que parece probable que estos Divertimenti
fuesen concebidos teniendo en mente una agrupación mayor, que contase con
esos elementos y que podría estar formada por los músicos de la Real
Capilla, quizás con motivo de
alguna celebración determinada.
4-El
Stabat Mater
De
esta obra se conservan dos versiones, y se sabe que fue solicitada
directamente por Don Luis en 1781, tal y como refleja la anotación autógrafa
en la portada de la llamada “segunda versión” de 1800[20]:
“...Stabat
Mater a tre voci. Con il Semplice Accompagnamento di Due Soli Violini, Viola,
Violoncello e Contrabasso. Composto da Luigi Boccherini.
Nota.
Per advise di S.A.R. il Sign. Infante D. Luigi l’autore scrisse quest’
opera in Arenas l’anno 1781, ma per evitare la monotonia di una sola voce
per la quale fu scritto, e la troppa fatica a quest’ unica parte Cantante,
la ha ordinata per 3 voci senza cambiar l’Opera in niente...”
La
“primera versión” se conserva en Washington en partes independientes, con
una hoja añadida al principio del manuscrito, en la que se lee[21]:
"...
Stabat Mater de L. Boccherini, pour une voix seule (Soprano) avec
accompagnement de 2 Violons, Viola, Violoncelle et Basse..."
Mientras
que la portada de la parte vocal, aparece la siguiente indicación[22]:
“...Stabat Mater a Solo, Voce Sola, Anno: de
1781...”
Aunque
la parte correspondiente a la voz más grave de la composición, figura
nombrada como Baxo, Aldo Pais edita
la obra incluyendo un contrabajo, y también Gèrard hace referencia a este
instrumento como parte de la instrumentación de la obra, que cataloga como G
532[23],
pero, ¿dónde menciona Boccherini este instrumento? En realidad, parece que
nos encontramos ante otro típico “quinteto boccheriniano” -dos violines,
viola y dos violonchelos- con el añadido de una soprano, por lo que resulta más
factible el hecho de que Boccherini cambiase la parte del Basso
por un contrabajo con vistas a su publicación, además de la inclusión
de dos voces más en la llamada “segunda versión” de 1800, como refleja
el manuscrito. El comentario “...senza
cambiar l’ Opera in niente...”, no
es a mi juicio un argumento válido para suponer que había sido concebida
originalmente con un contrabajo, como demuestra el hecho de que esta parte de
contrabajo en la versión de 1800, sí es diferente a la parte editada por
Pais a partir del original de 1781, pues presenta un tipo de escritura más
simplificada, más "contrabajística", en contraposición a la de la
versión inicial, “...de configuración
perfectamente violonchelística...”,
como menciona Salvetti[24],
y que, en todo caso, se refiere a un Basso
y no a un Contrabasso.
Posiblemente, y ante la petición de un Stabat
Mater por parte de Don Luis, Boccherini echó mano de las disponibilidades
de la pequeña orquesta al servicio del infante, con lo que escribió un nuevo
quinteto con dos violonchelos, con el añadido de una voz de soprano, quizás
la de su propia esposa Clementina Pelliccia (?-1785), ella misma cantante
profesional.
En
cuanto a la parte de Contrabasso de
la versión de 1800, es de resaltar el hecho de que en aquellos momentos en
los que el violonchelo ejecuta notas por debajo del Fa1,
el contrabajo salta a la octava superior, lo que constituye un indicio en
relación con un instrumento cuya cuerda más grave estaría afinada en Fa,
tal y como manifiesta Pedro Rabassa (1683-1767) para el Contrabaxo
de Violón ya en el primer cuarto del S. XVIII[25].
5-Los
Villancicos al Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo
Según
Gérard, estos villancicos fueron compuestos e interpretados en 1783, citando
como fuente la biografía del biznieto del autor, Alfredo Boccherini y Calonje[26].
La obra se conserva en particellas en la Biblioteca
Nacional de Madrid,
correspondientes a las partes de Tiple,
Alto, Tenor,
Basso, Violin
1º, Violin
2º, Viola, Violoncello y Acompañamiento,
en cuya portada se lee[27]:
“...Acompañamiento
Villancicos al Nacimiento de Ntro. Señor Jesu=Christo con VVs Oboes: Trompas.
Viola. Violoncello: e Basso. Por Don Luis Boccherini...”
Vemos
por un lado que las partes correspondientes a los instrumentos de viento se
han perdido, lo cual constituye una pérdida lamentable. Pero, ¿dónde está
el Contrabasso? Gérard, que los
cataloga como G 539, incluye entre la instrumentación de la obra un Double-Bass,
al igual que hace Paul R. Laird en su importante estudio sobre los villancicos
en los territorios hispánicos,
en el que incluso da un breve ejemplo musical de esta obra[28].
Evidentemente, tal parte de Double Bass
no existe, y además, el manuscrito del Acompañamiento
incluye algunos cifrados, una característica que también menciona Laird, y
que resulta sintomática de su interpretación con algún instrumento de
teclado. Por supuesto, no hay que descartar la ejecución de esta parte de
acompañamiento con un contrabajo, marcando cadencias, puntos rítmicos y/o
armónicos fundamentales, pedales en los recitativos, cambios armónicos,
etc., como ya he referido en otro lugar[29],
pero no representa un ejemplo válido de escritura específica para contrabajo
en España en esta época.
6-El
Notturno op. 38/1
Es
sabido que Doña María Josefa Soledad Alonso Pimentel (1755-1837),
Condesa-Duquesa de Benavente-Osuna, mantenía un contrato con Josef Haydn
(1732-1809) por el cual este autor estaba obligado a enviarle un número
determinado de obras cada año[30].
Se conserva una carta de Carlos Alejandro de Lelis, agente en Viena de la casa
de Benavente-Osuna, enviada a Tomás de Iriarte (1750-1791), intermediario al
servicio de la Condesa-Duquesa, en la que expone las palabras alegadas por
Haydn manifestando su incapacidad para escribir con instrumentos de viento, ya
que “...no gusta trabajar con
instrumentos que no son de su facultad, en cuya especie de composición no
sobresale...”[31].
Esta afirmación del compositor austríaco, se ha considerado tradicionalmente
como el objeto de la verdadera intencionalidad tímbrica del gran compositor
austríaco en relación con sus pretensiones reales: escribir para cuerda y/o
voz, pero parece ser un ejemplo más del "culto a los héroes" de la
musicología germana. ¿Por qué no tomar las palabras de Haydn en su sentido
literal?[32].
Lelis lamenta en la carta mencionada el incumplimiento del contrato por parte
de Haydn, ante su negativa en cuanto a escribir alguna obra con la
instrumentación solicitada pues, aparte de los gustos estéticos de Doña María
Josefa, su orquesta disponía de buenos instrumentistas de este género, entre
ellos el oboísta Gaspar Barli[33],
de quien el propio Boccherini, cuando habla de la dificultad que entrañan
estas obras en su carta al editor Pleyel con motivo de su publicación, indica
que la parte del oboe la escribió para el "...bravo
oboista Barli..."[34].
La orquesta de la casa de Benavente-Osuna contaba además con dos
contrabajistas: Ramón Monroy y Pedro Sebastián, el primero de ellos uno de
los músicos mejor pagados de la orquesta[35].
¿Estaría
detrás de este aparente "disgusto" de la Condesa-Duquesa, ante la
negativa de Haydn en escribir para instrumentos de viento, la composición del
Op. 38? Se trata de seis obras con diferente instrumentación, habiéndose
perdido tres de ellas, y donde el contrabajo aparece únicamente en una: el Notturno,
op. 38/1, tal y como lo denominó Boccherini en su catálogo autógrafo[36],
para violín, viola, fagot, oboe o flauta, trompa y contrabajo. El manuscrito
original se perdió, y la única fuente para su estudio la constituye la edición
parisina de Pleyel de 1798, la misma que utiliza Aldo Pais[37].
Un aspecto llamativo de esta obra, datada por el autor en Abril de 1787 y
catalogada por Gérard como G 467, es que sea precisamente una de las primeras
enviadas por Boccherini al rey de Prusia, Friedrich Wilhelm II (1744-1797),
tras el inicio de sus relaciones contractuales en este mismo año, junto con
los tres quintetos op. 39, de los que se hablará a continuación[38].
La cuestión es: ¿por qué las cuatro primeras obras que Boccherini envía a
Prusia incluyen una parte para Contrabasso?
En cualquier caso, el instrumento presenta en el Notturno
op. 38/1, un ámbito entre La y Mib2,
comportándose como sostén rítmico y armónico del grupo instrumental, e
incluyendo un breve pasaje en clave de Do en cuarta línea, a la par con el
violín, pasaje que podríamos considerar como “a solo”, tal y como
manifiesta Aldo Pais en la edición de esta obra, que considera incluso como
la primera que incluye la participación solista del contrabajo. Naturalmente,
al faltar el manuscrito original, cabe la posibilidad de que Pleyel decidiese
-o el mismo Boccherini- cambiar una parte concebida originalmente para
violonchelo -o Basso- por un Contrabasso,
aunque en el estado actual de la investigación, no es posible aventurar
ninguna hipótesis en este sentido, ya que, entre otras cosas, se hace
necesario un estudio sobre el significado de la palabra Basso
en las obras italianas -o españolas, si el término es Baxo
o Bajo- de este período.
7-Los
quintetos op. 39
En
el catálogo autógrafo de Boccherini, aparecen únicamente tres quintetos
fechados en 1787, nombrados como “...Opera
39...” e instrumentados para dos violines, viola y dos violonchelos[39];
además, un inventario realizado en 1824, de la música perteneciente a la
Condesa-Duquesa de Benavente, menciona tres quintetos igualmente datados en
1787 y dedicados “...a la Duquesa de
Benavente...”[40].
El manuscrito de estos quintetos se conserva en Berlín, y en él aparecen las
fechas de “...Gennaio, Febbraio,
Marzo...” de 1787, que, a mi modo de ver, no indican la fecha de
composición, sino la fecha de envío a la corte prusiana[41].
El hecho de que el autógrafo se conserve en la capital alemana, hace
sospechar si estas obras fueron escritas realmente para la Condesa-Duquesa,
además de que el catálogo autógrafo presenta varios problemas de datación
de la música boccheriniana, tal y como se desprende de la lectura de un
luminoso artículo aparecido recientemente en la Rivista
Italiana de Musicologia[42].
Según sus autores, parece bastante verosímil que la composición de los
quintetos con dos violonchelos estuviese ligada a los años al servicio del
infante, principalmente durante su período de Arenas, pues el mismo
Boccherini comentaba que durante esa época estaba obligado a escribir para
dos violonchelos[43],
sin duda debido a la plantilla de instrumentistas al servicio de Don Luis.
Además, la escritura de la parte del Contrabasso
de las tres obras que forman el op. 39, es totalmente "violonchelística",
a pesar de que la musicóloga norteamericana Ellen Iris Amsterdam, opina en su
tesis doctoral que esta parte de Contrabasso
es diferente a la del segundo violonchelo en los demás quintetos[44].
Opino que se trata una vez más de otro “quinteto boccheriniano” datado
por el autor con posterioridad a la fecha de su composición real, por lo que
habría que retrotraerse a su período de Arenas, un período de
“aislamiento”, lejos de la corte, y dedicado exclusivamente a la composición
con arreglo a la plantilla instrumental al servicio de su patrón.
En
la portada del manuscrito de estas tres obras, que Gérard cataloga como G
337-9, aparecen los datos siguientes:
“...Quintetti
per due violini, viola, violoncello, e contrabasso obbligatto. Composto da
Luigi Boccherini, Profesor di Musica all’ attual Servizio di S.M.C.,
Compositor di camera di S.M. Prussiana, e Direttore dell’ Accademia della
Eccelentissima Signora Contessa di Benavente, Duchessa di Gandia...”
¿Dónde
está la dedicación a la Condesa-Duquesa? Las opiniones en sentido contrario,
están motivadas, según creo, por el inventario citado. Mi hipótesis es:
Boccherini envía a Prusia una obra compuesta durante su período de Arenas,
con la formación habitual de 2 violines, viola y 2 violonchelos, en la que
cambia la parte del segundo violonchelo por un Contrabasso.
¿Y
por qué este cambio? Quizás entren en juego los intereses concretos de la
corte prusiana. Por un lado se trata de las primeras obras que Boccherini envía
a Prusia, justo en los meses previos al envío de la otra obra con contrabajo:
el ya comentado Notturno, op. 38/1[45].
Por otro, el virtuoso contrabajista bohemio, Johannes Matthias Sperger
(1750-1812), proveía también de obras al rey de Prusia, y en Enero y Febrero
de 1788 actuó varias veces en Berlín, delante del propio rey[46].
¿Se debió a este motivo el "repentino interés" del rey por el
contrabajo? ¿O quizás pensó Boccherini que cambiando la parte del segundo
violonchelo por un contrabajo, el primer violonchelo -destinado a ser
interpretado por Friedrich Wilhelm- se vería más “resaltado”?
8-La
Escena de “Inés de Castro”
En
1798 nuestro autor compone para la marquesa de Benavente, tres piezas para la
obra Inés de Castro[47],
en concreto un Recitado, una Cavatina
y un Aria para soprano y orquesta,
como se desprende del manuscrito que se conserva en la Bibliothèque
Nationale de París[48].
Aunque
Gérard menciona en su catálogo que estas tres piezas, numeradas como G 541,
están escritas para soprano, two
violins, viola, ‘cello, double-bass, two oboes, two French horns and one
bassoon[49],
la realidad es que el manuscrito presenta la palabra Basso
como voz más grave de la composición, incluyendo algunos cifrados, lo que me
lleva a asumir una incorrecta traducción de este término por parte del musicólogo
francés, algo, por otro lado, desgraciadamente frecuente en la investigación
“no-contrabajística”. Evidentemente, es bastante posible que en la
representación pública de esta ópera, se incluyesen contrabajos, que leerían
su parte directamente a partir del bajo de la composición, una práctica
interpretativa frecuente en la época, pero el Basso
de esta obra no puede, una vez más, servir como ejemplo característico de
escritura para contrabajo en España en los últimos años del S. XVIII.
9-Una
propuesta de interpretación
Ante
todo lo expuesto hasta aquí, ¿con qué tipo de instrumento tendríamos que
interpretar estas obras? Parece claro que en principio tendríamos que contar
con un instrumento cuya cuerda más grave estaría afinada en Fa, tradicional
en la península ibérica durante el S. XVIII. En Centroeuropa, el instrumento
habitual durante el mismo período, estaba afinado en La-Re1-Fa#1-La1
o La-Re1-Fa1-La1,
con una quinta cuerda cuya tensión podía variar entre Re y Sol, y utilizado
en ámbito solístico y camerístico hasta la segunda década del S. XIX. Para
la práctica orquestal, el contrabajo se estandarizó poco a poco en dirección
a la afinación Fa-La-Re1-Sol1,
más cómoda para la mano izquierda y adecuada a las tonalidades habituales[50],
y creo bastante probable que fuera esta última la afinación a la que hace
referencia Rabassa en su tratado -que da además como límite agudo del Contrabaxo
de Violón el Sol2,
es decir, el armónico de la octava en la primera cuerda del instrumento-,
posiblemente la afinación utilizada por el contrabajo en la península ibérica
durante el S. XVIII.
El
hecho de que una parte de las obras de Boccherini concebidas con contrabajo,
fuese enviada a Prusia -el Notturno
op. 38/1 y los tres quintetos op. 39-, parece aconsejar la elección de esta
afinación. Por otro lado, la “primera versión” del Stabat
Mater resulta adecuada con dos violonchelos, según lo ya visto, mientras
que la “segunda versión” -con ámbito grave del contrabajo en Fa-, induce
a pensar nuevamente en el “contrabajo ibérico”. Mayores problemas parecen
presentar los Divertimenti, los
villancicos y la Scena de ‘Ines de
Castro’, en cuanto al uso de un contrabajo, aunque el estilo de estas
obras -en principio, de tipo “orquestal”-, sugieren evidentemente la
utilización de un instrumento grave de gran tamaño. La cuestión es: ¿se
conocía el instrumento centroeuropeo en España? O más bien ¿conocía
Boccherini este instrumento? En cuanto a la primera pregunta, es sabido que
durante el reinado de Carlos III, la corte recibía sinfonías de los
principales compositores austríacos del momento, entre los que había que
incluir, además de Haydn y Pleyel, a nombres como Christoph Gluck
(1714-1787), Leopold Hofmann (1738-1793) o Karl Ditters von Dittersdorf
(1739-1799), y que eran interpretadas regularmente[51].
Del mismo modo, las casas nobiliares, como la de Alba o Benavente-Osuna,
encargaban obras a sus intermediarios en Austria, y parece bastante verosímil
que estas “modas” fuesen copiadas en toda su extensión, es decir, que
incluso los instrumentos centroeuropeos estuviesen a la orden del día en la
corte española ya que en caso contrario ¿cómo sería posible que los gustos
musicales de los patrones fuesen por un lado, y el de los músicos a su
servicio por otro? Evidentemente, Boccherini estaba al tanto de estas
tendencias en la corte, pero además -y sugiero aquí una posible hipótesis
explicativa de la segunda pregunta-, se sabe que el músico viajó por varios
lugares de Centroeuropa antes de asentarse en España, donde formó parte
incluso de la misma orquesta del teatro alemán en Viena, además de su
periplo por otras cortes del Imperio[52].
Ante
estas evidencias, parece plausible por tanto, la hipótesis acerca del uso de
este tipo de contrabajo para la instrumentación de sus obras, algo que únicamente
investigaciones futuras podrán confirmar o desmentir. Por otro lado, el hecho
de que una parte de estas obras se editasen en Francia, hace que haya que
tomar en consideración el instrumento francés, con tres cuerdas afinadas en
quintas Sol-Re1-La1:
se trata de un instrumento utilizado en este país en el primer cuarto del S.
XIX, que surge posiblemente debido al hecho de que muchos violonchelistas en
Francia encontraban trabajo como contrabajistas, por lo que les resultaba más
sencillo técnicamente afinarlo en quintas, y suprimir la cuarta cuerda debido
a sus problemas de tensión[53].
Por otro lado, el famoso contrabajista veneciano en Londres, Domenico
Dragonetti (1763-1846), utilizaba igualmente un instrumento de tres cuerdas,
pero en este caso afinadas en cuartas La-Re1-Sol1[54],
pero ¿qué tipo era utilizado en España? El instrumento tricorde aparece
mencionado ya en 1818, en concreto en el Diccionario
de música del sevillano Fernando Palatín[55],
y en el diccionario de Carlos José Melcior (1785-1873), de 1859, también se
indica que España se utilizaba el instrumento de tres cuerdas afinadas en
cuartas[56],
algo de lo que todavía trata Juan Castro Latorre en 1870, la fecha de
publicación de su método que dedica al instrumento con afinación La-Re1-Sol1[57].
En cualquier caso, el S. XIX representa un gran cambio estético que forma
parte de un capítulo muy distinto en la historia del contrabajo en nuestro país[58].
Si quieres opinar sobre "Algunos
aspectos sobre el contrabajo en la música de Luigi Boccherini"
lo puedes hacer en El
Foro del Contrabajo
Volver a La
Fundamental

*
Este artículo fue publicado originalmente como GÁNDARA, Xosé
Crisanto. “Algunos aspectos sobre el contrabajo en la música de Luigi
Boccherini”. En: Revista de Musicología, vol. XXIII nº 2, 2000, pp.
443-464. En este artículo se incluían ilustraciones que no se reproducen
aquí. Posteriormente a la aparición del artículo, se produjeron varias
actualizaciones bibliográficas sobre el tema, que tampoco se incluyen aquí.
*
Quisiera manifestar mi agradecimiento al Dr. Jaime Tortella por diversas
precisiones y correcciones que efectuó sobre la parte biográfica de este
artículo, tomando como base la documentación presentada en su tesis
doctoral TORTELLA, Jaime: Luigi
Boccherini en la Ilustración española, Barcelona, Universitat Autònoma,
Departament d’Història Moderna i Contemporània, 1999.
[1]
TORTELLA, Jaime: Luigi Boccherini y
el Banco de San Carlos. Un aspecto inédito, Madrid, Editorial Tecnos,
1998, pp. 31-34.
[2]
GÉRARD, Yves: Thematic,
Bibliographical and Critical Catalogue of the Works of Luigi Boccherini,
London, O.U.P., 1969.
[3]
Algunas modernas biografías de Boccherini son DELLA CROCE, Luigi: Il
divino Boccherini, Padua, G. Zanibon, 1988. COLI, Remigio: Luigi
Boccherini, Padua, G. Zanibon,
1992. BARCE, Ramón: Boccherini en
Madrid, Madrid, Instituto de
Estudios Madrileños, 1992. BIAGIONI, Ugo:
Boccherini, Madrid, Istituto Italiano di Cultura, 1993. BERTOLDI, Donata:
Boccherini, Florencia, Edizioni
dell’Erba, 1994. BARCE, Ramón: "Boccherini, Luigi". En: Diccionario
de la
Música Española
e Hispanoamericana,
Madrid, S.G.A.E., 1999, vol. 2, pp. 536-541. No obstante, el autor que da
como fecha de entrada de Boccherini al servicio del Infante, la primavera de
1770, es TORTELLA, Jaime: Luigi
Boccherini y el Banco de San Carlos...”, Op. cit., pp. 92-94.
[4]
TORTELLA, Jaime: Luigi Boccherini en
la Ilustración...,Op. cit., capítulos VI-VII.
[5]
SOLAR-QUINTES, Nicolás A.: "Nuevas obras de Sebastián Durón y de
Luigi Boccherini, y músicos del Infante Don Luis Antonio de Borbón”. En:
Anuario Musical, vol. XIII, 1958,
pp. 225-259.
[6]
En realidad, Boccherini nunca tomó posesión de esta plaza, aunque cobró
su sueldo como violón de la
capilla, que ascendía a 12000 reales al año, hasta su fallecimiento.
[7]
Esta etapa del autor, que comprende los años entre 1787 y 1796, aparece
nombrada por el Dr. Tortella en su tesis doctoral como La
década opaca, debido a que se trataba del período menos conocido del
autor. La abundante documentación que aporta el Dr. Tortella en referencia
a estos años, presenta un panorama muy completo en cuanto a las actividades
de Boccherini en Madrid .
[8]
BARCE, Ramón: “Boccherini, Luigi”, Op.
cit., p. 541.
[9]
TORTELLA, Jaime: Luigi Boccherini en
la Ilustración...,Op. cit., capítulo XVIII.
[10]
TORTELLA, Jaime: Luigi Boccherini y
el Banco de San Carlos..., Op. cit., pp. 133-136.
[11]
GIANTURCO, Carolyn: “La
confederazione dei Sabini con Roma: contributo di Luigi Boccherini alle
‘Tasche’ di Lucca”. En: Chigiana,
vol. XLIII nº 23, 1994, pp. 27-47.
[12]
Ver DELLA CROCE, Luigi: Le 33
sinfonie di Boccherini, Turín, Eda, 1979. Sin embargo, Gérard menciona
un double bass en la
instrumentación de 16 de sus sinfonías. Ver GÉRARD, Yves:
Op. cit., pp. 571-594.
[13]
GÉRARD, Yves: Op. cit., pp.
607-608, 614.
[14]
Ibidem, pp. 632-633.
[15]
Ibidem, pp. 601-602.
[16]
El catálogo autógrafo de Boccherini, publicado originalmente en la biografía
del autor redactada por su biznieto Alfredo Boccherini y Calonje (1847-1907)
en 1879, aparece reproducido en TORTELLA, Jaime: Luigi
Boccherini y el Banco de San Carlox..., Op. cit., pp. 175-186.
[17]
Reproducida en DELLA CROCE, Luigi: Il
divino..., Op. cit., pp. 244-245.
[18]
PAIS, Aldo: Boccherini, Luigi: Sei
Divertimenti, op. 16, flauto, due violini, viola, due violoncelli, c.basso,
(2 vols.), Padua, G. Zanibon, 1990, p. 7.
[19]
SALVETTI, Guido: “Camerismo sinfonico e sinfonismo cameristico: alla
ricerca di un approccio analitico pertinente”. En:
Chigiana, op. cit., pp. 337-352.
[20]
BOCCHERINI, Luigi: Stabat Mater a tre
voci. Con il Semplice Accompagnamento di Due Soli Violini, Viola,
Violoncello e Contrabasso, (op. 61), (París, ms.), 1800.
[21]
En PAIS, Aldo: Boccherini, Luigi:
Stabat Mater, prima versione, soprano, due violini, viola, violoncello, e
contrabbasso, Padua, G. Zanibon, 1987, se menciona otro título: “...Anno
de 1781, Stabat Mater, A Solo, Con Viols., Viola, e Violon, Obligado, Del,
Sig. D. Luigi Boccherini...”, en referencia al mismo manuscrito
conservado en Washington.
[22]
Este manuscrito llegó a mis manos después de haber enviado a la redacción
de la Revista de Musicología el
presente artículo. Pero habiéndome puesto previamente en contacto con la
Sección de Música de la Library of
Congress de Washington, la Sra. Deta S. Davis, encargada de esta sección,
me indicó el título correcto del manuscrito allí conservado, en carta
fechada el 18-I-2001.
[23]
GÉRARD, Yves: Op. cit., pp.
610-613.
[24]
SALVETTI, Guido: “Le due versioni dello ‘Stabat Mater’ di Luigi
Boccherini”. En: Musica senza
aggetivi: Studi per Fedele d’Amico, 2 vols., Florencia, Leo S. Olschki,
1991, vol. I, pp. 185-195.
[25]
RABASSA, Pedro: Guia para los
Principiantes, que dessean perfeycionarse en la Composicion de la Mussica,
(ms., 1720). Reedición en facsímil: Barcelona, Universitat Autónoma,
1990, p. 508.
[26]
GÉRARD, Yves: Op. cit., pp.
621-623.
[27]
BOCCHERINI, Luigi: Villancicos al
Nacimiento de Ntro. Señor Jesu=Christo,
(Madrid, ms.), 1783.
[28]
LAIRD, Paul R.: Towards a History of
the Spanish Villancico, Michigan, Harmonie Park Press, 1997, pp.
138-140.
[29]
GÁNDARA, Xosé Crisanto: “El acompañamiento con el violón y el
contrabajo en la música de los SS. XVII y XVIII”. Comunicación
presentada en el Vº Congreso de la Sociedad
Española de Musicología, Barcelona, Octubre de 2000, en vías de
publicación.
[30]
SOLAR-QUINTES, Nicolás A.: "I. Las relaciones de Haydn con la casa de
Benavente. II. Nuevos documentos sobre Luigi Boccherini. III. Manuel García,
íntimo. Un capítulo para su biografía”. En: Anuario
Musical, vol. II, 1947, pp. 81-104.
[32]
En este sentido, resultan muy sugerentes las interesantes hipótesis de
TABOGA, Giorgio: “Le relazione tra A. Lucchesi, ‘J. Haydn’ e la Spagna”.
En: Recerca Musicològica, XIII,
1997, pp. 165-200.
[33]
SOLAR-QUINTES, Nicolás A.: “I. Las relaciones...”, Op.
cit., pp. 93-94.
[34]
Reproducida en DELLA CROCE, Luigi: Il
divino..., Op. cit., pp. 260-262.
[35]
SOLAR-QUINTES, Nicolás A.: “Nuevos documentos...”, Op.
cit., pp. 239.
[36]
GÉRARD. Yves: Op. cit., pp.
519-524.
[37]
PAIS, Aldo: Boccherini, Luigi: Due
Notturni, op. 38, oboe o flauto, fagotto, corno, violino, viola, e c.basso,
Padua, G. Zanibon, 1991.
[38]
PARKER, Mara: Soloistic Chamber Music
at the Court of Friedrich Wilhelm II: 1786-1797, Ph.D., Indiana
University, 1994, p. 75.
[39]
TORTELLA, Jaime: Luigi Boccherini y
el Banco de San Carlos..., Op. cit., p. 182.
[40]
SOLAR-QUINTES, Nicolás A.: “Nuevas obras...”, Op.
cit., p. 240.
[41]
BOCCHERINI, Luigi: Quintetti per due
Violini, Viola, Violoncello e Contrabasso obbligato, (op. 39), (Berlín,
ms.), 1787.
[42]
MANGANI, Marco - COLI, Remigio: "Observazioni sul catalogo autografo di
Luigi Boccherini: i quintetti a due violoncelli". En: Rivista
Italiana di
Musicologia, Vol. XXXII nº 2,
1997, pp. 315-326.
[43]
Carta a Pleyel reproducida en DELLA CROCE, Luigi: Il
divino..., Op. cit., pp. 248-250.
[44]
AMSTERDAM, Ellen Iris: The String
Quintets of Luigi Boccherini, Ph.D., University of California at
Berkeley, 1968, pp. 70-71.
[45]
PARKER, Mara: Op. cit., p. 75.
[46]
MEIER, Adolf:: Konzertante Musik für
Kontrabass in der Wiener Klassik, Munich, Musikverlag Emil Katzbichler,
1979, pp. 207-209.
[47]
COLI, Remigio: Op. cit., p. 134.
[48]
BOCCHERINI, Luigi: Escena de la Ynes
de Castro. Recitado, Cavatina y Aria per Soprano e Orchestra, (París,
ms.), 1798.
[49]
GÉRARD, Yves: Op. cit., pp.
629-630.
[50]
FOCHT, Josef: Der Wiener Kontrabass,
Tutzing, Hans Schneider, 1999.
[51]
JONES, David Wyn: “Austrian symphonies in the Royal Palace, Madrid”. En:
BOYD, Malcolm - CARRERAS, Juan José:
Music in Spain during the Eighteenth Century, Cambridge, Cambridge
University Press, 1998, pp. 125-143.
[52]
HEARTZ, Daniel: “The Young Boccherini: Lucca, Vienna, and the Electoral
Courts”. En: Journal of Musicology
XIII nº 1, 1995, pp. 103-116.
[53]
En este sentido, ver el magnífico estudio de GREENBERG, Michael D.: “The
Double Bass Class at the Paris Conservatory”. En:
Journal of the American Musical Instruments Society, vol. XXVI, 2000,
pp. 83-140.
[54]
PALMER, Fiona: Domenico
Dragonetti in England (1794-1846). The Career of a Double Bass Virtuoso,
Oxford, Clarendon Press, 1997.
[55]
PALATÍN, Fernando: Diccionario de música,
(Sevilla, 1818). Reedición y estudio preliminar por Ángel Medina, Oviedo,
Universidad, 1990, p. 52.
[56]
MELCIOR, Carlos José: Diccionario
Enciclopédico de la Música, Barcelona, 1859.
[57]
CASTRO LATORRE, Juan: Método de
Contrabajo, Madrid, Unión Musical Española, 1870.
[58]
He tratado estas cuestiones en mi artículo GÁNDARA, Xosé Crisanto: “La
escuela de contrabajo en España”. En: Revista
de Musicología, vol. XXIII nº 1, 2000, pp. 147-186.
El
contrabajo: arcos y sistemas de digitación
Por
Xosé Crisanto Gándara
En
los últimos tiempos he ido publicando una serie de artículos dedicados a
diversos aspectos relacionados con la historia del contrabajo en España.
En ellos intenté reflejar distintas cuestiones de índole interpretativa,
organológica, histórica y técnica, para dar a conocer toda la información
que he recopilado sobre mi instrumento, aunque hay diversos conceptos técnicos
que no fue posible en su día incluir en ninguno de los trabajos citados, y
que considero lo suficientemente interesantes para dedicarles una nueva
aportación, pues inciden precisamente en las dos cuestiones principales para
la interpretación con el contrabajo, y que el mismo título de este texto
deja ya entrever. Además, el estudio histórico de los diferentes sistemas de
digitación, tal y como los entendieron los autores de los métodos que se
publicaron para nuestro instrumento a lo largo de la historia, y el arco,
herramienta principal en el arte de tocar el contrabajo, pueden ayudar a
comprender mejor lo que sucedió con el instrumento en nuestro país. Es mi
intención, por tanto, comentar los textos didácticos para el instrumento que
se publicaron a lo largo de la historia, y ver cuáles fueron las principales
aportaciones de sus autores.
1-Los
arcos del contrabajo
De
los cuatro instrumentos de cuerda presentes en la actual orquesta sinfónica,
el contrabajo es el único que utiliza dos especies de arco diferentes. Se
suele nombrar como arco francés el
arco de contrabajo con nuez pequeña en el que la mano se coloca sobre la
vara, de forma similar al arco del violoncello o violín, mientras que el arco
alemán es de nuez más alta y en
este sistema la mano se coloca bajo la vara con la palma mirando hacia la
izquierda, de un modo parecido al que se utiliza con las violas da gamba.
Estos dos arcos son el resultado de una serie de modificaciones y mejoras
impuestas con el paso del tiempo, a los antiguos arcos de viola da gamba y los
primeros arcos de la familia del violín. Hasta el S. XVIII se usaron los dos
tipos de arco en los instrumentos más grandes, tal y como se desprende de la
iconografía y de diversos tratados organológicos. No obstante, el arco con
la mano colocada sobre la vara era más habitual en los instrumentos de menor
tamaño, mientras que el arco con la mano bajo la vara se utilizaba sobre todo
en los instrumentos mayores. Con el desarrollo de los instrumentos de la
familia del violín, los violoncellistas italianos del período barroco
comenzaron a utilizar la técnica de la mano sobre la vara, hecho éste que
también se transmite a los contrabajistas, pues pasan a utilizar un arco
ligero de vara larga. El aumento del número de instrumentistas al que dio
lugar el surgimiento de las primeras orquestas, y el consiguiente nuevo papel
a desempeñar por nuestro instrumento, hizo necesario un mayor sonido en los
contrabajos que se obtuvo con la construcción de arcos más cortos y pesados.
Los miembros de la familia Tourte, constructores de arcos de finales del S.
XVIII, realizaron dos innovaciones técnicas de gran importancia: la curvatura
cóncava de la vara, lo que permite el descenso del centro de gravedad
proporcionando mayor velocidad en la ejecución de pasajes rápidos, y el
tornillo, con el que se consigue tensar las crines a la presión necesaria sin
tener que utilizar los dedos como era habitual hasta entonces.
A
principios del S. XIX surge la figura de Domenico Dragonetti (1763-1846), el
primer gran virtuoso italiano del contrabajo con su característico arco de la
escuela boloñesa,
de curvatura convexa y sujeto con la mano bajo la vara. De esta época son los
primeros escritos históricos sobre nuestro instrumento, y que reflejan
precisamente las polémicas vividas en Francia en torno a la adopción del
arco Dragonetti y el cambio de la
encordadura del contrabajo francés de tres cuerdas y con afinación en
quintas Sol-Re1-La1,
al contrabajo habitual en Centroeuropa de cuatro cuerdas y con afinación en
cuartas Mi-La-Re1-Sol1.
Tres son los autores que hablan de estas cuestiones: el primero es François-Joseph
Fétis (1784-1871), director del conservatorio de Bruselas, quién en un artículo
de 1827 ensalza las virtudes del arco Dragonetti
y la afinación en cuartas frente al arco francés y la afinación en quintas.
También el teórico François Perne (1772-1832), que fue contrabajista de la
orquesta de la ópera de París entre 1799 y 1816, encuentra desventajas en el
arco utilizado por los contrabajistas franceses, con los que participa en un
encuentro para decidir la adopción o no del arco Dragonetti
en la recién fundada clase de contrabajo del conservatorio de París.
Uno de los participantes en esta reunión es el contrabajista francés
Guillaume Gélinek (1767-1832), que escribe en 1829 dos artículos en los que
comenta las ventajas del arco Dragonetti,
al que considera más beneficioso que el arco rectilíneo habitual de la
familia del violín. Gélinek, al igual que Fétis, habla de las dificultades
que surgen al interpretar la música orquestal con el instrumento de tres
cuerdas, debido a la carencia de notas en el registro más grave.
Como vemos, la figura de Dragonetti y sus éxitos como instrumentista,
reflejan la fama que obtuvo fuera de Inglaterra -su país de adopción-, lo
que provoca el origen de todas estas polémicas y, aunque no en lo referente
al arco, indirectamente hará que el viejo contrabajo francés afinado
en quintas y con tres cuerdas cambie en ese país para el instrumento que
conocemos actualmente.
Debido
al gran sonido que se conseguía con el arco Dragonetti,
los constructores franceses trabajaron para conseguir arcos que fueran capaces
de competir con el modelo italiano, hasta obtener el arco francés actual. Por
otro lado, el arco Dragonetti se veía
limitado, porque resultaba demasiado corto y su gran curvatura convexa impedía
ejecutar ciertos golpes de arco necesarios para la interpretación de las
nuevas obras sinfónicas que surgían como resultado del desarrollo en la técnica
de los instrumentos de cuerda frotada y su nuevo papel en la naciente música
sinfónica, por lo que incluso en vida del gran virtuoso se hicieron varias
modificaciones que dieron como resultado una mayor longitud de la vara, además
de enderezarla hasta obtener una forma rectilínea. Este tipo de arco tuvo su
mayor difusión en Inglaterra precisamente por la estancia de Dragonetti en
este país durante gran parte de su vida, y así vemos como Adolphus C. White
(1845-1902), profesor en el Royal
College of Music de Londres en el último cuarto del siglo pasado, enseñaba
según este sistema.
White había sido alumno de James Howell (1811-1879) -un discípulo de
Pasquale Anfossi (?-?), el contrabajista compañero de Dragonetti en las
orquestas londinenses- que enseñaba según el sistema del virtuoso veneciano.
Es al instrumento de tres cuerdas con afinación Sol-Re1-Sol1
al que White dedica su método, fechado en 1890, en el que nos dice
“...El
arco se agarra con la mano derecha, el índice y el pulgar alrededor de la
vara, el primero, un poco doblado, a lo largo del lado exterior de la vara, el
segundo encima, los otros dedos juntos en el interior de la nuez...”
Este
método incluye un apéndice para contrabajo de cuatro cuerdas con afinación
Re-Sol-Re1-Sol1,
síntoma de que ya las cosas comenzaban a cambiar en este país por esas
fechas en lo referente al número de cuerdas del instrumento. Pero el arco
francés no se impuso en Inglaterra hasta principios del siglo actual, como
vemos en otro articulo en el que se habla de las ventajas e inconvenientes de
este tipo de arco.
En este artículo su autor comenta que el arco habitual utilizado en su país
es similar al arco Dragonetti
excepto en la curvatura, menor en el arco inglés, y el segundo dedo, que se
coloca junto a los otros en el interior de la nuez y no sobre la vara como es
el caso del arco Dragonetti. También
comenta las diferentes formas en que se agarra el arco Bottesini
-arco francés-, el que utilizan
“...los mejores instrumentistas ingleses...”.
El
arco francés se adopta en Italia a partir de Carlo Montanari (1809-1888) en
la escuela de Parma, mientras que Luigi Rossi (1810-1858) y Luigi Negri
(1837-1892) lo introducen en la escuela de Milán, siendo protagonizado su
impulso definitivo por el otro gran virtuoso italiano del S. XIX, Giovanni
Bottesini (1821-1889). Gustavo Campostrini (1831-1901), profesor en el
conservatorio de Florencia, fue de los últimos contrabajistas en Italia en
utilizar el arco Dragonetti.
A
lo largo de la historia han existido tres formas principales de sujeción del
arco francés, dependiendo de la colocación del pulgar. La primera de ellas
fue habitual en Francia desde principios del S. XIX, y consistía en la
colocación del pulgar con la yema tocando la superficie externa de las
crines. Una de las primeras descripciones de este modo de agarrar el arco
aparece en el método de A. Durier (?-?), de 1836:
“...El
índice, el Medio, el Anular y el Meñique se colocan sobre la vara, el Pulgar
descansa bajo la nuez...”
Prácticamente
todos los métodos franceses del S. XIX mencionan esta misma forma de sujeción
del arco, y todavía no hace muchos años, este sistema era utilizado en
algunas zonas de Europa, pues en el método del croata Josip Novosel -donde el
arco francés aparece nombrado como arco
italo-francés-, aparece esta colocación del pulgar.
La
segunda forma es la que aparece en la mayoría de los métodos que tratan de
este arco, y en ella el pulgar se coloca contra el punto debajo de la vara
donde termina la nuez. Este sistema aparece descrito en Italia en 1820,
concretamente en el método de contrabajo de Bonifazio Asioli (1769-1832):
“...El
Contrabajista deberá tener el arco con los cuatro dedos apoyados en la parte
superior de la vara, y el pulgar afianzado por debajo contra el segundo
dedo...”
La
tercera aparece descrita en el método de Bottesini, donde el pulgar se coloca
en la hendidura de la nuez:
“...la
mano no debe estar muy cerca de la nuez ni muy alejada: es preferible que el
medio, el anular y el meñique se apoyen fuertemente en la nuez, advirtiendo
que el primero de estos toca las crines en el lugar donde éstas se unen con
el principio de la nuez. El índice debe curvarse sobre la vara a modo de
gancho, y ceñirla sólidamente; el pulgar en el lado opuesto de la nuez
situado en el medio, presionando con el lado derecho y oblicuamente el borde
de la U de la mencionada nuez...”
Esta
última sería también la forma adoptada en España, y a la que en 1938 el
autor inglés F. A. Echlin (1920-), denomina como propia del conservatorio de
París.
Otro
nombre importante en la historia del contrabajo, Franz Simandl (1840-1912)
-profesor en el conservatorio de Viena-, fue el creador del arco alemán que
conocemos actualmente, que no es más que un arco francés -es decir, basado
en el sistema de Tourte- con una nuez y un tornillo mayores para poder
sujetarlo bajo la vara.
En este sistema hay una mayor diversidad dependiendo de las distintas
escuelas, pues no se agarra de la misma forma en Polonia, República Checa,
Alemania o Austria, por ejemplo, y una de las primeras menciones a este modo
de agarrar el arco, es de 1810, año en el que aparece en Bonn un texto de
Joseph Fröhlich (1780-1862), en el que nos dice:
"...El
arco en el contrabajo no se agarra como el del violoncello, con la posición
normal de la mano, sino que la parte interna de la mano se coloca hacia
arriba..."
Pero
fue Franz Simandl el que desarrolló el arco alemán tal y como lo conocemos
actualmente. Su método de contrabajo -todavía ampliamente utilizado-
menciona la siguiente forma de agarrar el arco:
“...El
arco se sostiene en la mano derecha de forma que el índice y el medio se
colocan a un lado de la vara, el anular y el meñique se colocan en la nuez.
El pulgar, que proporciona presión a la totalidad del arco, se coloca opuesto
al índice, de tal forma que el tornillo queda entre estos dos dedos...”
Como
decía, el arco francés fue el que se utilizó en España tradicionalmente,
pues el alemán no arraigó hasta hace unas décadas. Es ahora el momento de
comentar otros detalles técnicos relacionados con la interpretación en el
contrabajo, precisamente los que hacen referencia a la mano izquierda, y que
servirán para conocer un poco mejor las particularidades de este instrumento.
2-La
técnica de la mano izquierda: posiciones y digitaciones
La
división del diapasón del contrabajo en posiciones se debe a Wenzel Hause
(1764-1847), el primer profesor de contrabajo en el conservatorio de Praga
desde su fundación en 1811.
Hause, al que podemos considerar como el primer sistematizador de la enseñanza
del contrabajo, así como el que estableció las pautas para la racionalización
de la técnica del instrumento, redactó un método en el que asignó un número
a cada desplazamiento cromático de la mano izquierda hacia el registro agudo
sobre el diapasón del contrabajo, de forma que cada uno de estos números
correspondía a una posición distinta.
Tras Hause, el siguiente profesor en el conservatorio de Praga fue su alumno
Josef Hrabé (1816-1870), que hizo esta división con arreglo a la escala diatónica,
intercalando posiciones intermedias entre cada una de las posiciones
principales.
¿En
qué consiste este sistema? Teniendo en cuenta que la distancia entre el
primero y cuarto dedos de la mano izquierda cubre un tono entero, cada
movimiento cromático de la mano sobre el diapasón corresponde a una posición
distinta. El sistema de Hrabé nombra cada una de estas posiciones como Iª,
IIª, IIIª, etc., cuando el 4º dedo -3º para las posiciones VIª y VIIª-
coincide con cada una de las notas de la escala diatónica de Do mayor en la 1ª
cuerda del instrumento, hasta la 9ª de la cuerda al aire en que comienza a
utilizarse también el pulgar sobre el diapasón. Si el 4º dedo cae en una
nota cromática entonces tenemos las posiciones intermedias: media posición,
IIª posición alta, IIIª posición alta, etc. Los métodos franceses
utilizaron otra nomenclatura, pues hablan de Iª posición primer grado, Iª
posición segundo grado, IIª posición tercer grado, IIª posición cuarto
grado, etc.,
mientras que en Italia fue el primer dedo y no el 4º el que marcó la
denominación de las posiciones principales, resuelto para las intermedias con
los nombres Iª posición retrasada, Iª posición avanzada, IIª posición
retrasada, IIª posición avanzada, etc., u otras denominaciones parecidas.
En
cuanto a los sistemas de digitación, la historia del contrabajo muestra que
no hubo una sistematización clara de la técnica hasta la fundación de los
primeros conservatorios en Europa a principios del S. XIX en los que se incluyó
la enseñanza del instrumento. Aunque a lo largo de los SS. XVII y XVIII
aparecen indicaciones en diversos tratados y textos teóricos -en unos casos más
completas que en otros- en torno a la técnica de los bajos de arco de mayor
tamaño, que indican una técnica interpretativa que podíamos denominar como
bastante rudimentaria –aunque sin duda totalmente apropiada a las exigencias
del período-,
me interesa más describir los sistemas de digitación principales que se han
utilizado desde la aparición de los primeros métodos para contrabajo a
partir de los primeros años del S. XIX, y que coincide con la aparición de
las primeras cátedras dedicadas a la enseñanza del instrumento en los recién
fundados conservatorios de diversas ciudades de Europa.
Con
el inicio de las clases de contrabajo en los conservatorios de Milán (1808) y
Praga (1811) surgen las dos corrientes fundamentales en la enseñanza del
contrabajo, que se manifiestan en tres características principales:
aprendizaje del diapasón por escalas, arco francés e instrumento de tres
cuerdas en Milán, frente al aprendizaje del diapasón por posiciones, arco
alemán e instrumento de cuatro cuerdas en Praga. Estos dos sistemas se
propagaron por el resto de Europa, de forma que en unos países se orientaron
total o parcialmente hacia la escuela italiana, y otros lo hicieron con el
sistema centroeuropeo. El primer profesor en el conservatorio de Milán es
Giusseppe Andreoli (1757-1830), que utilizaba un sistema de digitación
conocido actualmente como scuola lombarda.
La descripción de este sistema aparece en un método redactado por dos
autores: Luigi Felice Rossi (1810-1858), profesor en el conservatorio de Milán,
y Luigi Giuseppe Anglois (1801-1872), primer profesor en el conservatorio de
Turín, alumnos ambos de Andreoli.
En este sistema de digitación tanto el tono como el semitono se cubre con los
dedos 1-4,
con lo que tenemos una posición abierta y otra cerrada, mientras que a partir
de la IVª posición se usan los dedos 1-3 también con posición abierta y
cerrada. Este sistema aparece a lo largo del S. XIX en diversos métodos
relacionados con el conservatorio de Milán, como el de Luigi Negri
(1837-1892), sustituto de su maestro Luigi Rossi como profesor en este
conservatorio en 1858,
y como podemos leer en el prólogo a este método, Negri fue instado por las
autoridades del conservatorio a escribir un método para contrabajo de cuatro
cuerdas, lo que demuestra la introducción de este instrumento en el norte de
Italia, y en el que se menciona además que es el método de Bottesini el
utilizado hasta ese momento en las clases, un texto donde también se usa la
digitación lombarda.
Negri también fue autor de un texto de estudios -escritos con el sistema
habitual en Italia en el que las notas aparecen en el pentagrama en su altura
real, sin transposición a la 8ª superior-, en este caso para contrabajo de
tres cuerdas.
La
escuela lombarda desaparece en el conservatorio de Milán con el nombramiento
de Pietro Tonieri (1862-1899) -un alumno del ya citado Gustavo Campostrini-
como profesor en 1891. El último enseñante de esta escuela es Pietro Nani
(1866-1899), que sucede a su maestro Negri durante un año hasta el
nombramiento de Tonieri. En el conservatorio de Turín que se fundó en 1871,
el último profesor de contrabajo de la scuola
lombarda fue Arnaldo Pinetti (1855-1895), otro alumno de Luigi Negri, y
que ejerció como profesor desde 1883 hasta su fallecimiento, cuando es
sustituído por su alumno Angelo Francesco Cuneo (1870-1956), que ya utiliza
la digitación 1-3-4.
Con Nani y Pinetti desaparece la enseñanza de la scuola
lombarda en los conservatorios del norte de Italia, aunque el método de
Bottesini quedó para la posteridad como representante de esta vieja escuela,
avalado por la fama internacional de su autor.
Otro
lugar donde se desarrolló el sistema de digitación lombardo fue Inglaterra.
La influencia de la escuela italiana en el contrabajo inglés, se manifiesta a
través de la estancia de Dragonetti en Londres durante gran parte de su vida,
como hemos mencionado antes, y uno de los primeros métodos de contrabajo
publicados en Inglaterra fue el de James Hamilton (?-?), para contrabajo
tricorde con afinación La-Re1-Sol1,
en el que se utiliza la digitación lombarda y el arco francés.
De características similares es el método de D’Almaine
& Co.,
con el mismo sistema de digitación, y uso del pulgar de la mano derecha sobre
las crines del arco, como era habitual en la escuela francesa.
Todos los métodos publicados en Inglaterra a lo largo del S. XIX utilizaron
este mismo sistema de digitación, como el de Charles Delamour (?-?), para
contrabajo de tres y cuatro cuerdas, aunque el autor menciona que es el
instrumento tricorde con afinación en cuartas el habitual en este país,
el de William Godden (?-?), para el instrumento tricorde con afinación Sol-Re1-Sol1,
el ya citado de Adolphus C. White, donde usa la digitación 1-4 para los
semitonos y los tonos de las posiciones más graves y digitación 1-3 en
posiciones más agudas, o el de John Reynolds (?-?), ya para instrumento de
cuatro cuerdas y que incluye una serie de pasajes del repertorio orquestal en
los que recomienda diferentes afinaciones para las dos cuerdas más graves con
el fin de facilitar la ejecución de notas que, en el caso de la afinación
normal, serían o bien muy difíciles o bien imposibles de ejecutar.
La
digitación lombarda tardó en desaparecer de la escuela inglesa, como
manifiesta el contrabajista e historiador inglés Raymond Elgar, cuando
menciona cómo algunos de los contrabajistas ingleses de más edad -en 1960-
habían aprendido según este sistema de digitación, conocido en Inglaterra
como fisticuff
(=”tocar a puñados”).
De hecho, el sistema lombardo no se abandonó hasta la década de los años
20, cuando el profesor inglés, Arthur Broadley (?-?), publica en varios números
de la revista The Strad una serie
de artículos sobre la pedagogía y técnica del instrumento que constituyen
un método en sí mismos, y en los que el autor se refiere varias veces a su método
de contrabajo, aunque no parece que llegase a publicarlo.
El método de Adolf Lotter (1871-1942), que había sido alumno en Praga de
Vendelin Sládek (1851-1901), un discípulo de Hrabé, demuestra la introducción
del sistema de digitación de la escuela de Praga en este país, como refleja
su mismo título.
Además, conviene recordar que Inglaterra fue de los últimos países en
Europa en adoptar definitivamente el contrabajo de cuatro cuerdas, hecho que
se dio igualmente por estas fechas.
También
en los países escandinavos se utilizó la digitación lombarda, tal y como
refleja el método del danés Ludvig Hegner (1851-1923), que fue profesor del
conservatorio de Copenhague y de la Academia de Música de Estocolmo a finales
del siglo pasado y en el que aparece la digitación 1-4 para los semitonos
diatónicos de las posiciones más graves.
Pero
el sistema que predominó en Italia -y que llega hasta nuestros días- fue el
1-3-4, que figura por primera vez en el ya mencionado método de Bonifazio
Asioli:
“...Cuando
mis opositores me demuestren que no se puede obtener el semitono entre los
dedos 1º y 3º, me adaptaré de buen grado al sistema antiguo, pero habiéndose
probado que se obtiene sin forzar la mano sobre cualquier contrabajo, les
responderé que es mucho mejor adoptar esta forma mía, la cual asegura mejor
la entonación, y tiene más cerrada la mano...”
Este
sistema de digitación se extendió por toda Italia y prácticamente todos los
métodos italianos posteriores a Asioli se basan en él, pero: ¿cuáles son
las diferencias entre este nuevo sistema de digitación propuesto por Asioli y
lo que él llama técnica antigua, en referencia a la
escuela lombarda? En el texto de Asioli el tono entero se digita con
los dedos 1-4, mientras que los semitonos aparecen digitados de la forma 1-3 o
3-4, dependiendo de su situación en la escala. Este método está escrito
para el contrabajo italiano de tres cuerdas, con afinación La-Re1-Sol1,
y en él se hace referencia igualmente al contrabajo francés de tres cuerdas
afinado en quintas, y al contrabajo alemán de cuatro cuerdas con afinación
en cuartas. La nomenclatura de las posiciones propuesta por Asioli es la diatónica,
es decir, los grados diatónicos de la 1ª cuerda al aire se corresponden con
la numeración de las posiciones, sistema que será el tradicional en la
escuela contrabajística italiana,
y finaliza con ejemplos orquestales extraídos de obras de Mozart, Haydn y
Beethoven, así como una tabla de armónicos, lo que le confiere un estilo
bastante avanzado para su tiempo y demuestra el conocimiento y nivel
interpretativo de los contrabajistas italianos a principios del S. XIX,
posiblemente el más avanzado de Europa.
Decía
antes que Andreoli fue el iniciador de la escuela lombarda, por ser sus
alumnos Rossi y Anglois los autores del primer método italiano en el que se
utilizó este tipo de digitación. Pues bien: otro alumno de Andreoli fue
Giussepe Hiserich (1772-1851), el primer profesor de contrabajo en el
conservatorio de Parma desde su fundación en 1840, y del que se conservan
unos estudios, escritos para contrabajo de tres cuerdas, en los que las
escasas indicaciones de digitación nos revelan que utilizaba el sistema
1-3-4, es decir, el sistema descrito por Asioli en su texto.
Ésto nos induce a pensar que Hiserich, conocedor del texto de Asioli, optó
por este sistema, y de hecho, fue la digitación propuesta por Asioli la que
se impuso en este país. Carlo Montanari (1809-1888) -siguiente profesor después
de Hiserich en el conservatorio de Parma-, menciona en el prefacio de su método
que:
“...solamente
al distinguido maestro Asioli debemos las primeras reglas elementales y los
primeros pasos que dio este instrumento...hubo luego quien publicó otro método,
pero, sin profundizar en pormenores confutando los errores que me parece
contener, opino que no debería adoptarse en ninguna escuela...”.
¿Se
refiere Montanari al método de Rossi-Anglois?
El
sistema de digitación de Asioli se desarrolla en Parma con Hiserich y
Montanari,
y se propaga a través de varios alumnos suyos que ejercen en los
conservatorios de otras ciudades italianas, como Tullo Battioni (?-?) en Parma,
o Eusebio Pinetti (1825-1900) en Bolonia.
De Bolonia también procede Annibale Mengoli (1851-1895),
y resulta de capital importancia como uno de los iniciadores de la moderna
escuela de contrabajo en Italia, ya que Isaia Billé (1874-1961), que fue su
alumno, y más tarde profesor en el conservatorio Santa
Cecilia de Roma, resultó ser
durante gran parte del S. XX el nombre más importante para la pedagogía e
historia del contrabajo en ese país. El método de Billé,
dividido en siete volúmenes, ha resultado ser el texto didáctico para
contrabajo más utilizado entre los procedentes del país transalpino y se
puede utilizar como síntesis de la escuela italiana.
Observando
este método, comprobamos que con el sistema de digitación italiano 1-3-4, se
utilizan los dedos 1-3, para digitar los semitonos en las escalas, con la
excepción de los grados 7º y 8º, en los que se usan los dedos 3-4. Esta última
característica -que se puede considerar como más moderna- no figura en otros
textos, pues en la mayoría de los métodos italianos la escala se finaliza
con la digitación 1-3, como el de Italo Caimmi (1871-?), autor de un
voluminoso método para nuestro instrumento, en el que aparece una introducción
histórica sobre los orígenes del contrabajo, y menciona a diversos
contrabajistas de renombre, tanto actuales como de épocas pasadas.
Caimmi opta por los dos tipos de digitación, aunque en otro texto posterior
se inclina por digitar el semitono con los dedos 3-4 en los grados 7º y 8º
de la escala.
De
este modo, podemos considerar como propio de la moderna escuela italiana el
sistema de digitación con semitono 3-4 en los grados 7º y 8º de la escala,
mientras que la antigua escuela parmesano-boloñesa utiliza la digitación 1-3
para el mismo intervalo. Este sistema de digitación parece que procede de
Annibale Mengoli, pues en el método de Giuseppe Marangoni (1866-1947),
se menciona la digitación utilizada por diversos profesores anteriores a su
época, y es este sistema el que figura como propio del profesor boloñés.
Parece bastante probable por tanto que los alumnos de Mengoli “heredaran”
su sistema de digitación y, debido al prestigio que obtuvieron éstos como
grandes impulsores en la pedagogía del contrabajo en Italia -como Billé o
Caimmi- se propagara este sistema a las actuales generaciones de
contrabajistas italianos. El hecho de finalizar con la digitación 3-4 en los
grados 7º y 8º tiene especial importancia en las escalas menores, pues como
menciona Artemio Dall’Aglio (1840-?) en su método -que seguramente es el
primer método italiano para contrabajo de cuatro cuerdas en el que se utiliza
la digitación italiana- lo habitual era digitar estas escalas con los dedos
1-3 para los dos últimos grados con lo que el instrumentista se veía
obligado a realizar una extensión del primer dedo para ejecutar el 7º grado
en el descenso de la escala, hecho que redundaba en una entonación
defectuosa. Dall’Aglio propone ejecutar los grados 7º y 8º de las escalas
menores con los dedos 3-4, con lo que la mano ya queda colocada en posición
para ejecutar el 7º grado con el primer dedo, y de este modo la afinación
resulta correcta.
El
sistema de digitación italiano se difundió en algunos países escandinavos,
como los suecos Knut Gullbrandsson (1895-?) y Thore Jederby (?-?),
así como el noruego Knut Guettler (1943-),
autores que utilizan la digitación 1-3-4, aunque este último autor comenta
en otro lugar que la digitación habitual en Escandinavia es 1-2-3-4.
Precisamente este último sistema, utilizando los cuatro dedos de la mano
izquierda de forma independiente, también se registra en algunos textos didácticos
desde el S. XIX. Se remonta al alemán Carl Franke (?-?), quién en su texto Anleitung
den Contrabass zu spielen,
publicado en Chemnitz en 1820, propone este sistema de digitación.
Este sistema influyó en la escuela escandinava, pues en el método de Ludvig
Hegner, el autor digita los semitonos cromáticos de la forma 1-2-3-4, con un
dedo para cada semitono, de forma que al utilizar esta digitación en la
primera posición -desde la nota La1
hasta la nota Do2
en la primera cuerda del instrumento- se ve obligado a comentar que puede ser
necesario desplazar la mano ligeramente hacia el agudo para alcanzar las notas
más altas.
El sistema de digitación cromático manifiesta ciertas ventajas, aunque
requiere una mano de gran tamaño, pues en caso contrario puede sufrir un
esfuerzo considerable.
El
sistema de digitación más utilizado en el contrabajo es el 1-2-4. Este
sistema surge y se desarrolla a partir de los métodos para el instrumento que
aparecen en diversas ciudades centroeuropeas desde la primera década del S.
XIX, a partir de las directrices técnicas instauradas por Wenzel Hause. También
en Francia se usó desde sus inicios este sistema de digitación, aunque con
algunas peculiaridades que lo diferencian del “tronco común” emanado del
conservatorio de Praga. Efectivamente, varios autores franceses del S. XIX
explican la llamada arrière position,
que consiste en utilizar la digitación 2-4 para los semitonos de la media
posición más cercanos a la cejuela.
A
lo largo del S. XIX se publican en Francia varios métodos para el contrabajo
de tres cuerdas con afinación en quintas Sol-Re1-La1,
y que se caracterizan por no utilizar posiciones, la inclusión al principio
de elementos de teoría musical y el uso del pulgar sobre las crines del arco.
Incluyen además pasajes orquestales, estudio de escalas e intervalos, así
como ejercicios en diversos golpes de arco. El método de Ch. Gordon (?-?)
resulta ya más moderno, lo que se deduce del uso de nomenclatura para las
posiciones, así como el uso exclusivo de la digitación 1-2-4, además del capotasto.
También incluye notas de adorno, armónicos y dobles cuerdas, y varios
extractos de pasajes de ópera y orquestales.
La
digitación 2-4 para todos los semitonos fue habitual en estos textos
franceses, y en el manual de orquestación de Cecil Forsyth (1876-1941), al
hablar de la técnica diatónica del contrabajo, este autor dice:
“...En
los registros graves, el sistema consiste en que la digitación 1-4 se usa
para tonos ascendentes contiguos y la digitación 2-4 para semitonos
ascendentes contiguos...”
En
cualquier caso, el sistema francés difería del sistema centroeuropeo en que
el primero utilizaba invariablemente la digitación 1-4 para los tonos y 2-4
para los semitonos, independientemente de cuál fuera el registro, y el uso de
la arrière position
se abandona a partir de las enseñanzas de Edouard Nanny (1872-1942) en el
conservatorio de París desde 1920.
Por otra parte, el sistema centroeuropeo usa la digitación 1-3 para los tonos
a partir de la VIª posición
-es decir, cuando se alcanza la 8ª de la cuerda al aire-, y los semitonos
pueden digitarse también en la forma 1-2, que desde luego es la usada en el
semitono más cercano a la cejuela. Este sistema es el que se ha impuesto en
prácticamente todo el mundo, a excepción de Italia y aquellos lugares bajo
su influencia.
L@s
lectores/as comprobarán que este artículo está incompleto, pero demuestra
cuáles eran mis intereses en el verano de 2000. Desde entonces, ha habido
bastantes actualizaciones bibliográficas y, desde luego, hay afirmaciones en
ese artículo que hoy no suscribiría. Pero me ha parecido más interesante
publicarlo tal y como lo dejé en su día, con la esperanza de que alguien
pueda continuar mi labor.
Xosé
Crisanto Gándara, Mugardos, Mayo de 2005
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contenido de este artículo está protegido bajo derechos de copyright.
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digitación" lo puedes hacer en El Foro del Contrabajo
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Fundamental

Otros nombres -mucho menos habituales- son: para el primero arco Bottesini,
y arco latino, mientras que para el segundo, arco Simandl.
Este es el nombre que da BILLÉ, Isaia: Gli
strumenti ad arco e il loro cultori,
Roma, Ausonia, 1928, a este tipo de arco.
FÉTIS, François-Joseph: "Sur la contre-basse et sur son archet".
En: La Revue Musicale,
nº 17, París, Junio 1827, pp. 468-472.
PERNE, François: "Note sur la contrebasse". En: La
Revue Musicale, t. II, París, 1828, pp. 495-497.
M. GELINCK (sic.): "Remarks on the Double-Bass". En: The
Harmonicon II/1, Londres, 1829, pp. 297-298. Ibid.: "On the bow of
the Double-Bass". En: The
Harmonicon, p. 298. La
M inicial del autor del artículo
significa Monsieur. El nombre
correcto y su fecha de nacimiento están tomados de PALMER, Fiona: Domenico
Dragonetti in England (1794-1846). The
Career of a Double Bass Virtuoso,
Oxford, Clarendon Press, 1997, p. 81. Este
texto es la aportación más extensa hasta la fecha sobre Dragonetti.
En relación con estas polémicas y el uso del arco Dragonetti
en otros países, ver el interesante artículo de BRUN, Paul: "Bow
Battles". En:
Double Bassist
nº 6, Summer 1998, pp. 18-22.
Ibid.: A History of
the Double Bass, Villeneuve d’Ascq, publicado por el autor, 1989, p.
153.
WHITE, Adolphus C.: "The Double Bass". En: Proceedings
of the Royal Musical Association XIII, Londres, 1887, pp. 99-112.
Ibid.: The Double Bass, Londres,
Novello and Company, 1890, p. 1, (traducción del autor del presente artículo).
BROADLEY, Arthur: "Scientific bowing. A Few Words to the Contra-Bassist".
En: The Strad, May 1900, pp.
12-13.
BILLÉ, Isaia: Op. cit.,
p. 66.
DURIER, A.: Méthode Complete de
Contre-Basse , París, J. Meissonier, 1836, p. 2, (traducción del autor
del presente artículo).
NOVOSEL, Josip: Skola za Kontrabas,
Zagreb, Muzicka Akademija u Zagrebu, 1984, vol. I, p. 6.
ASIOLI, Bonifazio: Elementi per il
Contrabasso con una nuova maniera de digitare composti da Bonifazio Asioli
da Correggio, Socio Onorario del C. R. Conservatorio di Milano, Milán,
Presso Gio. Ricordi, 1820, p. 4, (traducción del autor del presente artículo).
BOTTESINI, Giovanni: Metodo per
contrabasso, Milán, Ricordi, 1865, p. 26, (traducción del autor del
presente artículo).
ECHLIN, F.A.: "Diversiform Double Bass Bow and Technique". En: The
Strad, Dec. 1938, pp. 359-362.
BROWN, Christopher: Discovering Bows
for the Double Bass, Saint Paul, Beaux Arts Editions, 1994, p. 4.
FRÖHLICH, Josef: "Von dem Contre Bass oder Contra Violon". En: Vollständige
theoretisch-praktische Musik-Schule für alle beym Orchester gebräuchliche
wichtigere Instrumente zum Gebrauch für Musicdirectoren-Lehrer und
Liebhaber systematisch, mit Benutzung der Besten bisher erschienen
Anweisungen bearbeitet von J. Fröhlich, Professor und Director des
Musik:Instituts an der grossherzoglichen Universität zu Würzburg, Bonn,
N. Simrock, 1810/11, pp. 92-111, (traducción del autor del presente artículo).
SIMANDL, Franz: Kontrabass-schule,
Heilbronn, Cefes, 1874, Heft I, p. 5, (traducción del autor del presente
artículo).
Designo como posiciones los desplazamientos cromáticos de la mano izquierda
sobre el diapasón del instrumento.
HAUSE, Wenzel: Méthode compléte
de Contrebasse à 4 cordes, Mainz,
Schott, 1828 (reimpresión de la primera edición de Praga de 1809).
HRABÉ; Josef: Navedení ka
hraní na base, Praga, Wetzler, 1865.
Por ejemplo el de LABRO, Charles: Méthode
de Contrebasse,
París, editado por el autor, 1860.
Por ejemplo el método de ROSSI, Luigi Felice – ANGLOIS, Giuseppe: Metodo
teorico-pratico
per contrabasso
d’orchestra, Milán, Ricordi,
1847.
Ver PLANYAVSKY, Alfred: Geschichte...,
Op. cit., passim.
ROSSI; Luigi Felice - ANGLOIS, Luigi Giuseppe: Op.
cit., pp. 17-20.
Llamo 1 al dedo índice de la mano izquierda, 2 al medio, 3 al anular y 4 al
meñique.
NEGRI, Luigi: Scuola Pratica per il
Contrabasso a 4 Corde, Milán, F. Lucca, 1884.
Ibid.: Veinticinque studi,
Milán, Ricordi, s.d. (aunque probablemente posteriores a 1858, fecha de
inicio de sus labores docentes en el conservatorio de Milán).
CUNEO, Angelo Francesco: 12 Studi per
Contrabbasso a 4 corde, Milán, Carisch, 1913.
HAMILTON; James: Method for the
Double Bass according to the English System of Tuning, compiled from the
Treatises of Miné and Fröhlich, Londres, R. Cocks & Co., 1833.
D’ALMAINE & Co.: Standard Tutor
for the Double-Bass Translated from the celebrated Treatises of Adolph Miné
and Herr Fröhlich and Adapted to the System of Tuning & Fingering used
in England, Londres, D’Almaine & Co., 1843.
DELAMOUR, Charles: School or Method
for Contre-Basse 3 or 4 strings, Londres, J. R. Lafleur and Son, 1874.
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REYNOLDS, John: A Scrap Book for the
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ELGAR, Raymond: Introduction to the
Double Bass, Princeton, Stephen J. Fillo, 1987, (reimpresión de la
edición de 1960), p. 105.
BROADLEY, Arthur: “How to study the Double Bass”. En: The
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420-421; March 1923, pp. 474-475; April 1923, pp.531-532; May 1923, pp.
20-21; June 1923, pp. 72-73; July 1923, pp. 123-124; August 1923, pp.
158-159; September 1923, pp. 217-218; October 1923, pp. 266-267; November
1923, pp. 318-329; December 1923, pp. 373-374; January 1924, pp. 426-427;
February 1924, pp. 494-496; March 1924, pp. 549-550; April 1924, pp.
612-614; May 1924, pp. 20-21; June 1924, pp. 94-96; July 1924, pp.150-152;
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the double bass (Prof. Josef Hrabé’s method), Londres, Boosey &
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ASIOLI, Bonifazio: Op. cit.,
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BILLÉ, Isaia: Op. cit.,
p. 108. BENZI, Werther: Il contrabbasso,
Ancona, Edizioni Farfisa, 1963, pp. 39-40, nombra a Pinetti como Eustacchio
y dice que fue alumno de Montanari. También SLATFORD, Rodney: Annibale
Mengoli, 20 concert studies for Double Bass, Londres, Yorke Edition,
1988, nombra a Pinetti como Eustacchio,
así como GAJDOS, Miloslav: Slovník
Kontrabasistu, Kromeriz,
publicado por el autor, 1994, pp. 117-118, quién además da como fecha de
nacimiento 1840.
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del Contrabbasso, Bolonia, Edizioni Bongiovanni, 1939, vol. VII, p. 42.
DALL’AGLIO, Artemio: Metodo per
Contrabbasso a 4 Corde, Milán, R. Fantuzzi, s.d., (pero en todo caso
entre 1895 y 1916, años en los que ejerció como profesor en Pésaro
sustituyendo a Mengoli), vol. 1, p. 21.
GULLBRANDSSON, Knut: Kontrabas skola,
Estocolmo, Nordiska Musikförlaget, 1941. JEDERBY,
Thore: Kontrabas skola,
Estocolmo, Ehrling & Löfvenholm A-B, 1943.
GUETTLER, Knut: A Guide to Advanced
Modern Double Bass Technique, Londres, Yorke Edition, 1992.
TOMLINSON, Deborah: “Third Annual ISB School for Double Bass”. En: Journal
of the International Society of Bassists, vol. VI nº 1, pp. 547-555.
FRANKE, Carl: Anleitung den
Contrabass zu spielen, Chemnitz, J. G. Hacker, 1820. Ver también
PLANYAVSKY, Alfred: Geschichte..., Op.
cit., pp. 440-441.
HEGNER, Ludvig: Op. cit.,
p. 9.
LABRO, Charles: Op. cit.,
p. 32.
JAVURECK: Nouvelle méthode de
Contre-Basse, París, Joly Editeur, 1841. WINTER: Méthode
de Contre-Basse, París, J. Meissonnier, 1843. BRULON: Méthode
de Contre-Basse, París, Reynaud Editeur, 1844. JAVELOT, Jules: Petite
méthode de contrebasse à 3 cordes, París, Margueritat Editeur, 1863.
GORDON, Ch.: Méthode de contrebasse
à 3 ou 4 cordes, París, Ikelmer Fréres, 1877. Designo como capotasto
la colocación del pulgar sobre las cuerdas del instrumento, de forma que
digita las notas como los otros
dedos, una técnica que se usa normalmente a partir de la 8ª de la cuerda
al aire.
FORSYTH, Cecil: “Double Bass”. En: Orchestration,
Nueva York, Dover Publications, 1982, (reimpresión de la 2ª edición de
1935, 1ª edición de 1914), p. 441, (traducción del autor del presente artículo).
NANNY; Edouard: Méthode compléte
pour la contrebasse à 4 et 5 cordes,
París, Alphonse Leduc, 1920.
En Francia aparece por vez primera en el método de Gordon. Ver GORDON, Ch.:
Op. cit.,
p. 18.
YOGA
Y CONTRABAJO ( I ) Por Manuel
Herrero
El yoga es uno de los seis sistemas filosóficos de la India. Su origen
se remonta a más de 5000 años, la época de los Vedas. Es una ciencia que
persigue el bienestar y la prosperidad física, mental y espiritual del ser
humano. Hay diversos objetivos entre los practicantes de yoga: relajación,
descanso, equilibrio, desarrollo de la mente y aumento de la concentración,
terapia complementaria para algunos enfermos, autorrealización personal…Como
veis el yoga nunca pide creer en nada. No es una religión sino más bien una
manera de vivir. Nosotros los occidentales lo relacionamos exclusivamente con
una serie de ejercicios de estiramientos. Existe un gran desconocimiento. El
yoga “unión” se fundamenta en unir el cuerpo y la mente, considerando a
ambos como dos caras de una misma moneda. Su objetivo son ambas cosas, no
hay un trabajo por separado, sino que siempre trabaja cuerpo y mente a la vez,
utilizando la respiración como nexo de unión. Definiciones a parte mi objetivo
es poder transmitiros todo lo que el yoga brinda al ser humano para crecer
espiritualmente y a la vez todo lo que podemos utilizar para tocar el
contrabajo, y en definitiva para expresar nuestros sentimientos a través de la
música, ya que lo más importante es que somos artistas. Entre los muchísimos
beneficios que podemos obtener encontramos:
I) A nivel físico:
mejora de las articulaciones, desarrollo de fuerza resistencia y elasticidad
muscular, corrección postural, trabaja de una manera muy completa la columna
vertebral (corrige cifosis, lordosis, escoliosis, hernias de disco), equilibra
el cuerpo energéticamente, armoniza todas las glándulas del cuerpo, estabiliza
el sistema nervioso, mejora el sistema circulatorio, digestivo, respiratorio…
II) A nivel
mental: Desarrolla la atención, llevándonos a una mejor concentración,
mayor conciencia del funcionamiento del cuerpo y por lo tanto mayor control
sobre este, mejora de la memoria, del intelecto…
III) A nivel
espiritual: Darnos cuenta de cómo somos y nos ayuda a cambiar todo lo que
deseemos, desarrollo de la voluntad, disciplina, flexibilidad, paciencia,
y de esta manera, poder desarrollar todo nuestro potencial como seres
humanos, compartirlo con los demás y disfrutar de todo lo hermoso que tiene la
vida, y como no en nuestro caso la música.
Desde aquí os animo a todos a conocer este mundo tan maravilloso que nos
ofrece el yoga. No olvidéis que antes que contrabajistas somos personas y según
somos tocamos. “Todo ser humano posee todo lo que necesita para ser feliz,
descúbrelo” El yoga te enseñará a descubrir las cosas buenas que hay en ti.
Os seguiré contando más cosas sobre el Yoga en sucesivos capítulos, donde
desarrollaré todo lo expuesto anteriormente Saludos a todos
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