|
|
|
LA FUNDAMENTAL LA REVISTA DEL CONTRABAJO EN ESPAÑA
Con motivo del 80 cumpleaños del profesor Ludwig Streicher , el 7 de mayo de 2000 sus antiguos alumnos de la Escuela Superior de Música Reina Sofía de Madrid organizamos una comida en el Hotel Meliá Castilla de esa ciudad con la intención de reunir allí al mayor números de ex-alumnos, alumnos y amigos y celebrar todos juntos aquel día tan especial. Además de las consabidas viandas confeccionamos unas camisetas como recuerdo del evento, visionamos un video con una selección de imágenes del profesor Streicher, se le hizo entrega de una escultura de Cuqui Piñeiro de una mano con la posición del arco característica de su técnica, y presentamos esta revista, LA FUNDAMENTAL, que en su número 0 dedicamos casi ( exceptuando el artículo de la Historia del contrabajo en España ) en exclusiva a Ludwig Streicher.
Cinco años después, y ahora en formato digital, retomamos nuestro proyecto y nace el número 1 de LA FUNDAMENTAL con la intención de que ese sueño se haga realidad.
Ludwig Streicher con Paloma O' Shea y José Luis García Asensio en la presentación de LA FUNDAMENTAL el 7 de mayo de 2000
LA REVISTA DEL CONTRABAJO EN ESPAÑA Número 1. 2005
LA LITERATURA Y EL CONTRABAJO Por Roberto Terrón ENTREVISTA A FRANCO PETRACCHI Por Francisco Catalá Pasado y futuro dEl Quinteto en La mayor D. 667 “La Trucha” de Franz Schubert. HISTORIA BREVE de una formación camerística Por Roberto Terrón EL CONTRABAJO EN CHEQUIA EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX Por Karen Martirossian ALGUNOS ASPECTOS SOBRE EL CONTRABAJO EN LA MÚSICA DE LUIGI BOCCHERINI Por Xosé Crisanto Gándara EL CONTRABAJO: ARCOS Y SISTEMAS DE DIGITACIÓN Por Xosé Crisanto Gándara YOGA Y CONTRABAJO Por Manuel Herrero
LA LITERATURA Y EL CONTRABAJO De la misma manera que no muchos compositores de renombre se han acercado a nuestro instrumento para dedicarle algunos pentagramas, el contrabajo no es un tema recurrente que digamos en la Historia de la Literatura. No obstante tenemos algún ejemplo extraordinario como el de El Contrabajo de P.Süskind y el cuento de A.Chéjov Historia de un contrabajo que hemos "capturado" entre estas redes cibernéticas, donde además también hemos encontrado un pequeño relato de Pochi Marambio ( Perú ) y que ponemos ahora a vuestra disposición. De la obra de Süskind os ofrecemos sólo un fragmento pero os recomendamos a todos los que no la habéis leído que vayáis raudos a vuestra librería más cercana para comprarla, porque merece la pena. En otro orden de cosas, la autora de la popular saga de Harry Potter, J.K.Rowling, asegura que un personaje de un libro ruso, Tanya Grotter y el Contrabajo Mágico, es un plagio de su niño mago. La editorial rusa dice que la acusación es infundada, fruto del "temor a la competencia". Desde las letras elegidas para el título hasta la imagen del adolescente volando por el aire y enmarcado por columnas, el libro tiene un aire increíblemente familiar. Pero el personaje de la tapa no es Harry Potter sino Tanya Grotter, la heroína de una serie rusa que ha provocado la ira de los seguidores del niño mago.
El autor de los dos libros de la serie Grotter , Dmitry Yemets, dijo que sus obras eran producto de un "un trabajo autónomo". Sin embargo, también señaló que en parte tenían la intención de parodiar la serie de Harry Potter, pero con raíces en la cultura y el folklore rusos. "Es una especie de respuesta rusa a Harry Potter”, dijo Yemets, filólogo por formación y especialista en folklore ruso. Manifestó que considera que sus libros se enfrentan en una “competencia cultural” con la serie de Harry Potter, que ya lleva vendidos 1,2 millones de ejemplares en Rusia. Aduciendo que la similitud va mucho más allá de la cubierta del libro, los abogados que representan a la autora, J.K. Rowling, a su editor ruso y a Warner Brothers han amenazado con iniciar acciones legales contra Eksmo, la editorial que publicó Tanya Grotter y el Contrabajo Mágico, a menos que retire el libro de circulación y se comprometa a no volver a imprimirlo. La reacción de Eksmo: ¡Váyanse a pasear! Capítulo aparte merece el pequeño librito de Orio Vergani (1889-1960) Ética del Contrabajo por la abierta y aparentemente sincera repulsa que el autor manifiesta hacia el contrabajo. No obstante, resulta divertidísimo aunque un tanto anacrónico. El libro empieza así: "Es posible que, allá arriba, se pregunten algunas veces: Lo podéis leer completo en: http://www.ludwigstreicher-festival.org/Orio_Vergani.Etica_del_Contrabajo.pdf En nuestro Foro
del Contrabajo tenemos un tema abierto sobre este libro en el que podéis
dejar vuestras opiniones si lo deseáis. PD: En los últimos días hemos encontrado en la Red el divertimento teatral en un acto Fotografía de una Orquesta del mejicano José de Jesús del Toro y que podéis ver en la siguiente dirección: http://www.hypergraphia.com/pendulo/t000-00.html Uno de los principales personajes es Fernando, contrabajista de la orquesta. La obra se desarrolla en una sala de conciertos durante los minutos previos a una sesión de ensayo. El mobiliario típico de una orquesta (sillas, atriles, etc.) compondrá los decorados. Deberá ser representada sin telón al principio y al final de la obra. Durante las escenas IV y V la atmósfera de la sala deberá variar en las escenas del pasado. La variación deberá ser sutil aunque lo suficiente para que el público reconozca el cambio de lugar y tiempo. La acción transcurre en la época actual, aunque puede transferirse a cualquier momento del pasado. La veracidad en la visión de la orquesta es puramente subjetiva.
Historia de un contrabajo Por Antón Chéjov
"¿Y si me bañara?",pensó. Sin detenerse a considerarlo mucho, se desnudó y sumergió su cuerpo en la fresca corriente. La tarde era espléndida, y el alma poética de Smichkov comenzó a sentirse en consonancia con la armonía que lo rodeaba. ¡Qué dulce sentimiento no invadiría, por tanto, su alma al descubrir (después de dar unas cuantas brazadas hacia un lado) a una linda muchacha que pescaba sentada en la orilla cortada a pico! El músico se sintió de pronto asaltado por un cúmulo de sentimientos diversos... Recuerdos de la niñez... tristezas del pasado... y amor naciente... ¡Dios mío!... ¡Y pensar que ya no se creía capaz de amar!... Habiendo perdido
la fe en la humanidad (su amada mujer se había fugado con su amigo el fagot
Sobakin), en su pecho había quedado un vacío que lo había convertido en un
misántropo."¿Qué es la vida? —se preguntaba con frecuencia—. ¿Para
qué vivimos?... ¡La vida es un mito, un sueño, una prestidigitación...!"
Detenido ante la dormida beldad (no era difícil ver que estaba dormida), de
pronto e involuntariamente sintió en su pecho algo semejante al amor. Largo
rato permaneció ante ella devorándola con los ojos. El buen sentido,
las leyes de la naturaleza y la posición social de mi héroe exigirían que
este cuento acabara en este preciso punto; pero, ¡ay...! El designio del autor
es irreductible... Por causas que no dependen de él, el cuento no terminó con
la ofrenda del ramo de flores. Pese a la sensatez de su juicio y a la naturaleza
de las cosas, el humilde contrabajo estaba llamado a representar un papel
importante en la vida de la noble y rica beldad. —¡Maldición! —exclamó Smichkov—. ¡Oh, gentes engendradas por la malicia! ¡No me indigna tanto la pérdida de mi vestimenta, ya que la vestimenta es vanidad, como el verme obligado a ir desnudo, atacando con ello la decencia pública! Y sentándose
sobre el estuche del contrabajo se puso a buscar una solución a su terrible
situación. "No puedo presentarme desnudo en casa del príncipe Bibulov —pensaba—. ¡Habrá damas! ¡Y, además, los ladrones, al robarme los pantalones, se llevaron al mismo tiempo las partituras que tenía en el bolsillo!" Meditó tan largo rato que llegó a sentir dolor en las sienes. "¡Ah...! —se acordó de pronto—. No lejos de la orilla, entre los arbustos, hay un puentecillo... Puedo meterme debajo de él hasta que anochezca, y cuando sea de noche, en la oscuridad, me deslizaré hasta la primera casa. Con este pensamiento, Smichkov se caló la chistera, cargó el contrabajo sobre su espalda y se dirigió con paso vacilante hacia los arbustos. Desnudo y con aquel instrumento musical sobre la espalda, recordaba a cierto antiguo y mitológico semidiós. Y ahora, lector mío, mientras mi héroe está sentado bajo el puente lleno de tristeza, volvamos a la joven pescadora. ¿Qué había sido de ésta? Al despertarse la beldad y no ver en el agua su flotador, se apresuró a tirar del sedal. Este se hizo tirante, pero ni el anzuelo ni el flotador salieron a la superficie. Sin duda, el ramo de Smichkov, al llenarse de agua, se había hecho pesado. "O bien he pescado un pez muy grande o el anzuelo se me ha enganchado en algo", pensó la joven. Tiró unas cuantas veces más de la cuerda y al fin decidió que el anzuelo se había, efectivamente, enganchado en algo. "¡Qué lástima! —pensó—. ¡Se pesca tan bien al anochecer...! ¿Qué haré?" La extravagante joven, sin pensarlo mucho, se quitó la ligera ropa y sumergió el maravilloso cuerpo en el agua hasta la altura de los marmóreos hombros. No era tarea fácil desprender el anzuelo del ramo enredado en el sedal; pero la paciencia y el trabajo dieron su fruto. Poco más o menos de un cuarto de hora después, la beldad salía resplandeciente del agua, con el anzuelo en la mano. Un destino funesto
la acechaba, sin embargo. Los mismos granujas que robaron la ropa de Smichkov se
habían llevado también la suya, dejándole sólo el frasco de los gusanos. "¿Qué hacer? —lloró la joven—. ¿Será posible que tenga que marchar de este modo?... ¡No! ¡Nunca! ¡Antes la muerte! Esperaré a que oscurezca, y en la sombra me iré a la casa de la tía Agafia, desde donde mandaré a la mía por un vestido... Mientras tanto, me esconderé debajo del puentecillo..." Y mi heroína, escogiendo aquellos sitios por donde la hierba era más alta y agachándose, se dirigió corriendo al puentecillo. Al deslizarse bajo éste y ver allí a un hombre desnudo, con artística melena y velludo pecho, la joven lanzó un grito y perdió el sentido. Smichkov
también se asustó. Primeramente tomó a la joven por una ondina. —¿Por qué está aquí, debajo de este puente? ¿Qué le sucede? —preguntó a la joven. Mientras buscaba una respuesta a estas preguntas, la beldad recobró el sentido. —¡No me mate!
—dijo en voz baja—. Soy la princesa Bibulov. ¡Se lo ruego! Lo recompensarán
con largueza. Estuve dentro del agua desenganchando mi anzuelo y unos ladrones
me robaron el vestido nuevo, los zapatos y las demás ropas. Los contrabajos y los trombones son, por lo general, gente apocada; pero Smichkov constituía una agradable excepción. —Señorita
—dijo, pasados unos instantes—. Veo que la conturba mi aspecto; pero estará
usted de acuerdo conmigo en que, por las mismas razones suyas, me es imposible
salir de aquí. Escuche, pues, lo que he pensado: ¿aceptará usted meterse en
la caja de mi contrabajo y cubrirse con la tapa? Esto la escondería a mi
vista... Diciendo esto,
Smichkov sacó el contrabajo del estuche. Por un momento le pareció que al
cederlo profanaba el sagrado arte; pero su vacilación no duró largo tiempo. La
beldad se metió, encogiéndose, en el estuche y el músico anudó las correas,
celebrando mucho que la naturaleza lo hubiera obsequiado con tanta inteligencia. —Ahora, señorita,
no me ve usted. Siga ahí echada y quédese tranquila. Cuando oscurezca la
llevaré a casa de sus padres. El contrabajo volveré a buscarlo más tarde. Una vez anochecido, Smichkov se echó al hombro el estuche que contenía a la beldad, y cargado con él se dirigió a la casa de campo de Bibulov. Su plan era el siguiente: pasaría primero por la casa más próxima para procurarse ropa y proseguiría después su camino... "No hay
mal que por bien no venga —pensaba mientras levantaba el polvo con sus pies
desnudos y se doblaba bajo su carga—. Seguramente, por haber intervenido con
tanta eficacia en el destino de la princesa Bibulov, seré generosamente
recompensado." —¿Está usted cómoda, señorita? —preguntaba con el tono de un galante caballero que invita a bailar un quadrillé—. No se preocupe, tenga la bondad, acomódese en mi estuche como si estuviera en su casa. De repente, se le antojó al galante Smichkov que delante de él y ocultas en la sombra iban dos figuras humanas. Mirando con más detenimiento, se convenció de que no se trataba de una ilusión óptica. Dos figuras caminaban, en efecto, delante de él, llevando unos bultos en la mano. "¿Serán éstos los ladrones? —pasó por su cabeza—. Parecen llevar algo... Con seguridad, nuestras ropas..." Y Smichkov, depositando el estuche al borde del camino, salió corriendo en persecución de las figuras. —¡Alto! —gritaba—. ¡Alto!... ¡Atrápenlos! Las figuras volvieron la cabeza, y al notar que los iban persiguiendo, echaron a correr... Aun durante largo rato escuchó la princesa pasos veloces y el grito de: "¡Alto!, ¡alto!" Por último, todo quedó en silencio. Smichkov estaba entregado a la persecución, y seguramente la beldad hubiera permanecido largo tiempo en el campo, al borde del camino, si no hubiera sido por un feliz juego de azar. Ocurrió, en efecto, que al mismo tiempo y por el mismo camino, se dirigían a la casa de campo de Bibulov los compañeros de Smichkov, el flauta Juchkov y el clarinete Rasmajaikin. Al tropezar con el estuche, ambos se miraron asombrados. —¡El contrabajo! —dijo Juchkov—. ¡Vaya, vaya! ¡Pero si es el contrabajo de nuestro Smichkov! ¿Cómo ha venido a parar aquí? —Esto es que a Smichkov le ha ocurrido algo —decidió Rasmajaikin. —O que se ha emborrachado y lo han robado... Sea como sea, no debemos dejar aquí el contrabajo. Nos lo llevaremos. Juchkov cargó el
estuche sobre sus espaldas, y los músicos prosiguieron su camino. Al llegar a la casa de campo del príncipe Bibulov, los músicos dejaron el estuche en el sitio reservado a la orquesta y se fueron al buffet. En aquella hora ya
se habían empezado a encender arañas y brazos de luz. —¡Por Dios! —dudó, el conde—. ¡Eso es imposible! —¡Se lo
aseguro! ¡Y hasta las rapsodias de Liszt! Yo vivía en la misma fonda que él
y, como no tenía nada que hacer, llegué a aprender en el contrabajo la
rapsodia de Liszt. —¿La rapsodia de Liszt? ¡Hum!... ¿Está usted bromeando? —¿No lo cree usted? —rió Lakeich—. Pues se lo voy a demostrar ahora mismo. Vamos a la orquesta. Y el novio y el conde se dirigieron a la orquesta. Se acercaron al contrabajo, desataron rápidamente las correas y... ¡oh espanto! Pero ahora,
mientras el lector da libertad a la imaginación y se dibuja el final de aquella
discusión musical, volvamos a Smichkov... El pobre músico, no habiendo podido
alcanzar a los ladrones, volvió al lugar en que había dejado el estuche: pero
ya no estaba allí la preciosa carga. Perdido en suposiciones, pasó y repasó
varias veces por aquel paraje y, no encontrando el estuche, decidió que había
ido a parar a otro camino. "¡Esto es terrible ! —pensaba mesándose los cabellos y presa de un frío interior—. ¡Se asfixiará dentro del estuche! ¡Soy un asesino!" Ya había entrado la medianoche y Smichkov continuaba dando vueltas por el camino, buscando el estuche. Por fin volvió a meterse bajo el puentecillo. "Seguiré buscando cuando amanezca", decidió. Al amanecer, la búsqueda dio el mismo resultado y Smichkov decidió esperar debajo del puente a que llegara la noche... "La encontraré —mascullaba, quitándose la chistera y tirándose del pelo—. ¡Aunque tarde un año, la encontraré!" Todavía hoy, los campesinos que habitan los lugares descritos cuentan cómo por las noches, junto al puentecillo, puede verse a un hombre desnudo, todo cubierto de pelo y tocado con una chistera. Cuentan también que, a veces, debajo del puente, se oyen roncos sonidos de contrabajo. Por Patrick Süskind Un conocido mío
tuvo una vez relaciones con una cantante durante un año y medio, pero era
violoncellista. El cello no es tan voluminoso como el bajo. No se interpone de
forma tan contundente entre dos personas que se aman. O desean amarse. Hay además
gran cantidad de solos para el cello -prestigio, ahora-: el Concierto para
piano de Chaikovski, la Cuarta Sinfonía de Schubert, el Don Carlo,
etcétera. Y a pesar de ello, debo decirle que este conocido mío quedó muy
desmoralizado tras sus relaciones con la cantante. Tuvo que aprender a tocar el
piano para poder acompañarla. Ella se lo exigió y, por amor... En cualquier
caso, el hombre se convirtió al poco tiempo en el acompañante de la mujer que
amaba, y un acompañante mediocre, además. Cuando tocaban juntos, ella lo
superaba en gran medida. Lo humillaba con rotundidad; ésta es la otra cara de
la luna del amor. Sin embargo, él era como violonchelista mejor virtuoso que
ella como mezzosoprano, mucho mejor, sin comparación. Pero tenía que acompañarla
sin falta, quería tocar siempre con ella. Y para cello y soprano no hay muchas
obras. Muy pocas. Casi tan pocas como para soprano y contrabajo...
(Toca tres
semitonos) ... Y cuando pulso una cuerda de arriba abajo... (Lo hace) ... tengo que cambiar once veces de posición. Es un puro deporte de atleta. Hay que pulsar cada cuerda como un loco, observe bien mis dedos. ¡Fíjese! Callos en las yemas, mírelo, y estrías muy duras. En estos dedos ya no tengo tacto. Hace pocos días me quemé uno y no sentí nada, no me enteré hasta que percibí el hedor del callo quemado. Automutilación. Ningún herrero tiene estas yemas. Y para colmo, mis manos son más bien delicadas, nada apropiadas para este instrumento. En casa tocaba también el trombón. Al principio no tenía mucha fuerza en el brazo derecho y se requiere mucha para el arco, pues de lo contrario no se saca ningún tono a esta mierda de caja, o, por lo menos, ninguno que sea bello. Mejor dicho, un tono bello no se le puede sacar nunca, sencillamente porque no lo contiene. Esto... esto no son tonos, son... no querría ser ordinario, pero podría decirle qué son... ¡lo más feo que hay en el ámbito de los ruidos! Nadie puede tocar algo bello con un contrabajo, en el sentido estricto de la palabra. Nadie, sin siquiera los grandes solistas; esto depende de la física, no de la habilidad, porque un contrabajo no encierra estas armonías, carece de ellas, simplemente, y por esto suena siempre tan mal, siempre, y por esto es un gran disparate tocar un solo con el contrabajo y aunque desde hace ciento cincuenta años la técnica sea cada vez más refinada y, aunque aparezcan conciertos para contrabajo y sonatas y suites para solos y aunque dentro de poco surja tal vez un prodigio que toque la Chacona de Bach con el contrabajo o un Capriccio de Paganini, es y será espantoso porque el tono es y seguirá siendo espantoso. Bien, y ahora le tocaré la obra estándar, lo mejor que existe para contrabajo, en cierto modo el concierto cumbre para contrabajo, de Karl Ditters von Dittersdorf; preste mucha atención... (Pone la
primera parte del Concierto en Mi
mayor de Dittersdorf) ... Ya está. Este es el Concierto en Mi mayor para contrabajo y orquesta de Dittersdorf. En realidad se llamaba Ditters, Karl Ditters y vivió de 1739 a 1799. También era guardabosque. Y ahora dígame con franqueza: ¿es hermoso? ¿Quiere escucharlo otra vez? ¿Escuchar cómo suena, sin atender a la composición? ¿O la cadencia? ¿Quiere escuchar de nuevo la cadencia? ¡La cadencia es para morirse de risa! ¡El sonido de toda la obra es para morirse de risa! ¡El sonido de toda la obra es para echarse a llorar! Toca el primer solista, pero prefiero no mencionar su nombre porque él no tiene la culpa de nada, en realidad. Y Dittersdorf... Dios mío, antes la gente tenía que escribir así, por encargo de los de arriba. Escribió como un poseído, Mozart era un gandul a su lado; más de cien sinfonías, treinta óperas, un montón de sonatas para piano y otras piezas menores y treinta y cinco conciertos para solistas, entre ellos para contrabajo. En total, existen en la literatura más de cincuenta conciertos para contrabajo y orquesta, todos de compositores menos conocidos. ¿O conoce usted a Johann Sperger? ¿O a Domenico Dragonetti? ¿O a Bottesini? ¿O a Simandl o Kussevitzki o Holt o Vanhal u Otto Geier o Hoffmeister u Othmar Klose? ¿Conoce a uno de ellos? Son los grandes del contrabajo. En el fondo, todos ellos hombres como yo. Contrabajos que, por pura desesperación, se dedicaron a componer y esto se nota en los conciertos, porque un compositor decente no escribe para el contrabajo, tiene demasiado buen gusto para ello. Y cuando escribe para el contrabajo, es para burlarse. Hay un pequeño minueto de Mozart, Köchel 344, ¡que es para morirse de risa! O el número cinco de Saint-Saëns en el baile de máscaras de los animales: El elefante, para contrabajo y piano, allegretto pomposo, que dura un minuto y medio... ¡para morirse de risa! O en Salomé, de Richard Strauss, el pasaje para contrabajo en cinco partes, donde Salomé mira hacia el interior del aljibe: "¡Qué negro es el fondo! Debe ser espantoso vivir en un agujero tan negro. Es como una tumba...". Un pasaje para contrabajo a cinco voces. El efecto es aterrador. Al oyente se le ponen los pelos de punta. Y al músico también. ¡Aterrador! Habría que hacer
más música de cámara. Quizá sería incluso divertido. Pero, ¿quién me
acepta en un quinteto con mi contrabajo? No compensa. Cuando necesitan a uno, lo
alquilan. Y lo mismo ocurre con un septeto o un octeto. Pero no a mí. En
Alemania hay dos o tres contrabajos que lo tocan todo. Uno, porque tiene su
propia agencia de conciertos, el otro, porque toca en la Filarmónica de Berlín
y el tercero porque tiene una cátedra en Viena. Ante ellos, nosotros no somos
nada. Tocar un quinteto tan
Sobre
todos nosotros planea el DGM, director general de música, a continuación viene
el primer violín, detrás de éste el segundo primer violín y después los
restantes primeros y segundos violines, violas, cellos, flautas, oboes,
clarinetes, fagotes, los instrumentos de metal y, a la cola, el contrabajo. Detrás
de nosotros sólo está el timbal, pero esto es en teoría, porque el timbal se
sitúa aislado y en un lugar más alto, para que todos puedan verlo. Además,
tiene más volumen. Cuando suena el timbal, se oye hasta la última fila y todo
el mundo dice: Ah, los timbales. De mí nadie dice: Ah, el contrabajo, porque yo
me confundo con la masa. Por esto puede decirse que el timbal está prácticamente
por encima del contrabajo. Aunque, bien mirado, el timbal, con sus cuatro tonos,
no es un instrumento. Sin embargo, existen solos de timbal, por ejemplo el Concierto
Nº 5 para piano de Beethoven, al final de la primera parte. Entonces todos
los que no miran al pianista miran al timbal, y esto significa, en un teatro
grande, de mil doscientas a mil quinientas personas. A mí no me miran tantos ni en toda una temporada. Pero no piense que
soy envidioso. La envidia es un sentimiento que desconozco, porque sé lo que
valgo. No obstante, poseo un sentido de la justicia y hay cosas en el mundo de
la música que son absolutamente injustas. El solista es abrumado por los
aplausos, los espectadores se consideran defraudados cuando tienen que dejar de
aplaudir; el director del teatro recibe grandes ovaciones y estrecha la mano del
director de orquesta por lo menos dos veces; la orquesta entera se levanta
muchas veces de sus asientos... Los contrabajos ni siquiera pueden levantarse
con comodidad. ¡Los contrabajos -y perdone la expresión- somos en todos los
aspectos el último trozo de mierda! (En voz más
baja) ... En cambio, en la orquesta no hay ninguna esperanza. Aquí gobierna la terrible jerarquía del poder, la espantosa jerarquía de la decisión ya tomada, la tremenda jerarquía del talento, la inflexible jerarquía física, impuesta por la naturaleza, de las vibraciones y los tonos, ¡no ingrese jamás en una orquesta! Soledad Por Pochi Marambio
A propósito: tampoco estoy de acuerdo con la creencia occidental de que solamente los humanos tenemos espíritu, y no sólo creo que lo tienen también los animales y las plantas, sino además los contrabajos, las computadoras y los taxis. Buena parte de lo que ganamos Soledad y yo se nos va en taxis porque cada tocada necesita de varios ensayos, y cada tocada y cada ensayo nos representan viajes en taxi. Los taxistas nunca han visto un contrabajo en persona, al menos a mí todos me preguntan qué instrumento estoy llevando. Algunos también preguntan de donde soy y la mayoría de veces soy de Lima y ellos no. Así más o menos la pasamos fuera, luego en casa o en el estudio nos olvidamos un poco de todo y nos relajamos. De vez en cuando tomo como modelo a Sole y el resultado es una serie de tintas con aerógrafo. De hecho, los taxistas tampoco han visto un aerógrafo en persona.
Si quieres opinar sobre "La literatura y el Contrabajo", lo puedes hacer en El Foro del Contrabajo
ENTREVISTA A FRANCO PETRACCHI Por Francisco Catalá 16/12/2004. Palau de la Música de Valencia. El Maestro Petracchi acaba de ensayar con el pianista A.Specchi, le acompaño al camerino enfunda su instrumento y nos sentamos:
Franco Petracchi: Bueno por ahora tengo contratos hasta el 2007, pero no quiere decir que tenga que cumplirlos (sonríe el maestro), es importante saber cada uno cuando llega el momento, yo creo que cuando me tiemble el arco y mi sonido no sea el que me gusta será el momento, otro problema grande es el transporte del instrumento con los aviones lo cual supone otra carga añadida a la tensión previa a los conciertos, para la enseñanza es otra visión diferente, yo creo que el máximo lo da un profesor cuando tiene mucha experiencia. Batistelli su profesor en Roma, fue alumno de Umberto Mengoli ( Hijo de Anibale contrabajista de la escuela de Pesaro autor de los famosos 20 estudios de virtuosismo), ¿ es esta la conexión con Bottesini ? No, fueron dos escuelas diferentes; Mengoli fue de la escuela de Rossi, mientras que I.Cainmi representaba la continuación de Botessini en las escuelas de Torino y Milano. Su posición del arco se caracteriza por la colocación del pulgar en el hueco de la nuez, de donde viene esta escuela en Italia? Esta tradición italiana viene de Mengoli, no de Bottesini ya que no fue esta la posición que enseñaba, pero se conoce que tocaba con diversas posiciones aunque en su método no aparezcan. No obstante Cainmi por influencia de Mengoli adoptó posteriormente esta posición que se convirtió en la mas utilizada en Italia y que aún hoy sigue siéndolo. El instrumento que utiliza es un Gaetano Rossi de 1847, que nos puede contar de su historia, ha tenido otros? Este instrumento fue encargado por Bottesini a Rossi, pero el resultado fue que era demasiado grande para él y lo tuvo en su casa, utilizándolo eventualmente para música de cámara ( ya que para solista siempre utilizó el Testore), hasta que lo donó a una Sociedad de estudiantes de música ciegos de Milán , después de la 1ª guerra Mundial esta vendió todo sus muebles y pertenencias incluyendo el Rossi, adquirido por un antiguo alumno suyo que tocaba en el teatro de la Opera de Roma y al retirarse mis padres se lo compraron. Mi maestro dijo que de momento me servía ( aunque realmente me era grande) pero que más adelante cuando tuviera dinero me comprara uno mejor . En toda mi vida he tenido instrumentos de gran calidad pero este ha sido siempre mi favorito, fue Bottesini en un sueño el que me dijo que nunca lo vendiera ( sonríe el Maestro), cuando me retire lo dejare a una fundación para que mis mejores alumnos como tú , lo toquéis cuando tengáis conciertos o Recitales. Tengo también una copia, el gemelo, el Gambusera, construido del mismo molde, mismo año y en el mismo taller , es el que utilizo para Música de Cámara por su gran sonoridad en las cuerdas graves. Actualmente también se están realizando copias (destacando Nolli y Pöllman) ya que debido a su forma, consigue que el aire circule por su interior creando unos graves extraordinarios de ahí el éxito del modelo cinco cuerdas. Recuerdo haberle visto con un arco Morizot, ya no lo utiliza? Utilizo uno de mis dos Lapierre desde que se perdió mi Morizot , aunque tengo otros también de gran calidad como Ouchard, para mi es importante un peso entre 130 y 135 gramos. Algunos contrabajistas durante su carrera se han prodigado en realizar grabaciones de estudio. ¿Porque la mayor parte de las suyas son del directo? Si, yo las tengo en directo porque soy muy orgulloso, y creo que hacerlo en estudio es falso porque no es la imagen del artista, tengo alumnos muy buenos y otros solo buenos que han grabado en estudio muy bien, pero yo se que en realidad no es verídico, he escuchado artistas tocar maravillosamente en disco y luego en un teatro no eran realmente así, por eso me gusta solo grabar en directo y perdurará la verdad. Tras su larga experiencia como docente en Ginebra, Siena, Sermonetta, Cremona, etc... ha conocido alumnos de todo el mundo ; como ha visto la evolución del nivel de los contrabajistas y que opina del futuro? La nueva generación procede de una escuela totalmente diferente , cuando yo empecé, antes, el nivel era mucho mas bajo; hemos creado, no solo yo, una nueva escuela de contrabajo de una calidad igual a otros instrumentos, no solo técnicamente sino también musicalmente, ahora se habla de música no solo de posiciones y pasajes de orquesta, esto es la base pero una orquesta suena mejor si la sección de contrabajos es buena musicalmente, tengo muchos alumnos en las mejores orquestas del mundo, en Suecia por ejemplo hay una orquesta con 7 alumnos míos, y en España puedo decir tras los años que he trabajado aquí que en Valencia hay una gran escuela. Hoy en día se puede decir que las orquestas de todo el mundo tienen contrabajistas de buen nivel . Lo importante creo que es estudiar con buenos Maestros. El año pasado interpretó a Nino Rota con la Orquesta de Valencia, esta vez se presenta con Passioni Amorose, cual es el argumento de este concierto? La Pasión Amorosa es una obra para dos contrabajos de Bottesini, Passione Amorose es un concierto de música rara original que no se escucha habitualmente porque es música que se tocaba en los salones de las familias nobles de la aristocracia a la hora del té, y se invitaba a Paganini, Bottesini , grandes cantantes, pianistas, etc... a tocar. Passione Amorose habla del amor, del amor pasional, del triste del nostálgico, del brujo a través de obras como El Beso de Arditi, Una Lagrima de Rossini, Una Boca Amada de Bottesini etc... El escenario representara un salón de la época donde se invitara a personas del publico a tomar el té y los músicos irán tocando piezas para los invitados, es una manera de hacer la música antigua en su ambiente original de finales de 1800. De todas las obras para contrabajo que ha interpretado cual encuentra más interesante? Sin duda el Concierto de Henze, aunque también Nino Rota y la ultima compuesta para mi el Concierto de Trobajoli compositor Italiano de música para películas de Mastroianni, Sofía Loren, que incluye influencias del jazz. Y para acabar ( le espera una apetitosa paella en la playa de Valencia ) que proyectos le esperan próximamente? Como docente mis próximas Master-classes serán en Madrid y Ciudad de México. Como intérprete tengo previsto música de cámara en Milán y para la próxima Convención de la I.S.B en EE.UU tocaré la música compuesta para mi por Rota, Trovajoli, Mortari etc.Y finalmente como director el concierto de año nuevo en Roma con La Orquesta Santa Cecilia con música de Strauss y Lehar. Grazie Mille Maestro. Buena paella y buen concierto.
Francisco Catalá es Solista de la Orquesta Valencia. Estudió con Emilio Maravella en Madrid, en Ginebra con Franco Petracchi y en Londres con Thomas Martin
Si quieres opinar sobre "Entrevista a Petracchi", lo puedes hacer en El Foro del Contrabajo
Pasado y futuro de el Quinteto en La mayor D. 667 "La Trucha" de Franz Schubert. HISTORIA BREVE de una formación camerística Por Roberto Terrón
La segunda mitad del siglo XVIII fue una época especialmente fructífera para el desarrollo del contrabajo. Figuras como Dittersdorf, Vanhal, Sperger, Pichl o Hoffmeister, representantes de la denominada Escuela Vienesa del contrabajo, escribieron numerosos conciertos pero también numerosas obras de música de cámara, desde dúos a quintetos, para un instrumento que por esos lares generalmente era de 5 cuerdas afinadas en Fa, La, re, fa#, la. Fruto de esta "demanda" del contrabajo en la música de cámara, a partir de este período aparecen una serie de obras para violín, viola, violonchelo, contrabajo y piano, que dio lugar al nacimiento de un género camerístico ideal para nuestro instrumento, que llegaría a su máxima expresión con el Quinteto en La mayor D.667 "La Trucha" de Franz Schubert. Posteriormente, en los siglos XIX y XX surgirían unas cuantas obras más para los mismos instrumentos pero que por diversas razones hoy son prácticamente desconocidas. Pese a que en la mayoría de estas obras el piano tiene un papel protagonista hasta el punto de que a veces pueden parecer conciertos para piano y orquesta en versión reducida, la densidad sonora que aporta este instrumento hace que el contrabajo se integre por lo general mucho mejor en esta formación que en pequeños grupos sólo de instrumentos de cuerda.
Los orígenes Antes de que en 1819 Franz Schubert componga "La
Trucha", en 1799 Johann Ladislaw Düssek (176 Algunos
años más tarde,en 1817, Ferdinand Ries (1784-1838), el alumno
predilecto de Beethoven compondrá su Quinteto op.74 en si menor. Ries
llegó a Viena en 1801 para estudiar con Beethoven, quien muy pronto le puso en
contacto con el mundo musical vienés, incluido el gran Albrechtsberger con el
que también estudió armonía y composición. Después de volver a su ciudad
natal Bonn y de recorrer diferentes ciudades europeas, se estableció en Londres
en 1813 donde permanecería hasta su muerte en 1838.
La creación del Quinteto D. 667 de Franz Schubert El Quinteto D. 667 "La Trucha" para
violín,viola, violonchelo, contrabajo y piano fue
Otros autores de los siglos XIX y XX La estela de la obra de Schubert la sigue por orden cronológico el también austríaco Franz Limmer (1808-1857) que en 1832 compuso su Quintette en ré mineur, op. 13 pour le pianoforte avec accompagnement de violon, alto, violoncelle et basse. Franz Limmer era de la generación de Schumann y Mendelsohn aunque su música no alcanzó la calidad de la de éstos. El estilo de este quinteto se podría enmarcar entre la estética de Schumann y Schubert con algún leve destello de lo que más tarde hará Brahms. Otro representante de la escuela pianística del XIX, el alemán Johann Baptist Cramer ( 1771-1858 ), alumno de Clementi, escribió dos Quintetos con piano, el op. 60 en si menor y el op. 69 en re mayor. La
compositora francesa Jeanne-Louise Farrenc (1804-1875) nos dejó sus 2 Quintetos
op.30 y op.31 escritos en 1839 y 1840 respectivamente. Farrenc tuvo
una gran popularidad en vida, aunque al morir pasó prácticamente al olvido.
Las razones son obvias: por un lado, su nombre no estaba ligado al de un marido
famoso ni era hermana de alguno. Pero también influyó su estética en el gusto
de la época, pues ella representaba, con Georges Onslow y otros pocos, el ala
germánica clásico-romántica en Francia, opuesta al galicismo de Berlioz. Si a
ello sumamos que fue contemporánea de Chopin, Liszt, Schumann y Mendelssohn,
podremos ver que no hubo nada ni nadie que permitiera la permanencia de su
música entre nosotros. Farrenc fue muy popular y sumamente apreciada por
Schumann, quien solía expresar su admiración por la Beethoven francesa. Su
lenguaje musical se podría decir que combina la elegancia de Haydn o Hummel con
el romanticismo de Weber o Mendelsohn.
El otro representante de la escuela francesa que también escribió obras para piano, violín, viola, violonchelo y contrabajo fue Georges Onslow (1784-1853). En 1847 escribió el Quinteto op.70, en 1849 el Gran Quinteto op.76 y en 1852 el Quinteto op.79b, una versión de su septeto op.79 Hijo de un escocés exiliado en Francia, Georges Onslow estudió música en Londres y Hamburgo, y posteriormente composición en París, desde 1808, con el checo Antonin Reicha. Onslow fue un excelente pianista y organista; también aprendió y dominó el cello, para tocar sus propias obras por lo que dedicó al violonchelo especial interés en sus trabajos. Su música de cámara fue muy popular en Alemania y en el Imperio Austriaco, entre los que podemos destacar varios quintetos de cuerda con contrabajo como el op.33 y el op.38, siendo la más probable causa de ello que la música de cámara estaba más en boga ahí. En sus últimos tiempos decayó su popularidad, porque su música fue desplazada por el entusiasmo hacia la música romántica. Sólo recientemente su obra se ha redescubierto y vuelto a gustar. Hermann
Goetz ( 1840-1876 ) compuso en 1874 el Quinteto en Do menor, Op. 16 .
En esta obra el lenguaje intenso y profundo de Goetz se manifiesta a modo de
presagio de una muerte que le llegará 2 años después en 1876.
Goetz, de origen alemán, estudió en Berlín piano con von Bulow y composición con H.Ulrich. En 1863 consiguió el puesto de organista en Winterthur, Suiza, país en el que vivió hasta su muerte. Escribió numerosas obras para piano, música de cámara, ópera, como la que quizás sea su obra más famosa, Der Widerspenstigen Zdhmung basada en un texto de Shakespeare
El
compositor inglés Ralph Vaughan Williams (1872 - 1958) terminó
su Quinteto en Do menor para piano, violín, viola, violonchelo y contrabajo
en octubre de 1903 aunque lo revisó posteriormente en agosto de1904 y en
septiembre de 1905, esta última vez siguiendo el consejo de Gustav Holst. La
primera interpretación de este quinteto tuvo lugar en el Aeolian Hall de
Londres el 14 de diciembre de 1905 y después de una nueva interpretación en
1918 cayó en el olvidó hasta 1999, momento en el que se inició su reedición
completada recientemente.Ralph Vaughan Williams estudió en el Royal College of Music y en el Trinity College de Londres con Hubert Parry, Charles Wood y Charles Stanford, y a partir de 1897 con Max Bruch en Berlín. En 1908 se traslada a París, donde estudia con Maurice Ravel. Profesor en el Royal College en 1919, recibe un año después el nombramiento de Doctor Honoris Causa por la Universidad de Oxford, llegando a convertirse en el Director del Bach Choir y consiguiendo que en los años veinte, su música sea conocida en todo el continente europeo. Fallecida su esposa en 1943, contrae matrimonio con Ursula Wood (1951). Williams moría en Londres el 26 de agosto de 1958 a los 85 años. Ya en pleno siglo XX nos encontramos con otras dos obras para violín, viola, violonchelo, contrabajo y piano, como son el Parallelen-Quintett op. 27 de Walzel Leopold Matthias (1902-1970 ), compositor austríaco durante muchos años presidente de la Asociación Austríaca de Música Contemporánea, el Quinteto op.99 nº 3 de Siegfried Borris. (1906-1987), compositor berlinés, alumno de Hindemith y profesor en la Hochschule für Musik de Berlin, y el interesante Quinteto para piano y cuerdas (1983) del contrabajista americano Frank Proto (1941) Por
último, en los últimos años merece especial mención la labor que están
llevando a cabo los miembros del Schubert Ensemble de Londres de
promocionar a través de su proyecto Chamber Music 2000 www.chambermusic2000.com
, obras para esta formación. Entre ellas cabe destacar I Broke Off A
Golden Branch escrita por Judith Weir ( 1954-) en 1991 . Judith Weir
es una de las compositoras británicas más prolíferas . Estudió composición
con John Tavener y con Robin Holloway. Fue profesora de composición en la
Glasgow University y profesora invitada en las Universidades de Oxford y
Princeton.
Grabaciones recomendadas
Jan Ladislav Dussek (1760-1812 ) Quinteto Op. 4 Apollon Quartet, Hanus Barton, piano, Vladimir Hoskovec contrabajo Studio Matous MK0020 http://www.musicabona.com/catalog/MK0020-2.html.en
Louis Ferdinand Prinz von Preussen (1772-1806) Larghette varie Op.11 Akira Akahoshi y Goebel Trio Berlin Thorofon CTH2016 http://www.bella-musica.de/go/details.php?p=1092
Ferdinand Ries (1784-1838) Quinteto op. 74 Franz Limmer (1808-1857) Quinteto op. 13 Nepomuk Fortepiano Quintet Brilliant Classics BRIL92200 http://www.abeillemusique.com/produit.php?cle=9361
Franz Schubert ( 1797-1828 ) Quinteto " La Trucha" op.114 D. 667 - Haydn-Trio; Atar Arad, viola ;Ludwig Streicher, contrabajo Teldec Classics 0630-18961-2 - Pamela Frank, Richard Young, Yo-Yo Ma, Edgar Meyer, Emanuel Ax Sony Classical SK61964 http://www.amazon.co.uk/exec/obidos/ASIN/B0000029N0/026-5699952-7433256
Johann Nepomuk Hummel (1778-1837) Quintetos con fortepiano Op 74 y op. 87 Atalanta Fugiens Paragon Amadeus AM 165-2
Jeanne-Louise Farrenc (1804-1875) Quintetos op.30 y op.31 Schubert Ensemble of London Asv Living Era B00005RT55 http://www.amazon.com/exec/obidos/ASIN/B00005RT55/ionarts-20/002-6857370-6944051
Georges Onslow (1784-1853). Gran Quinteto op.76 Quatuor Parrenin ; Monique Mercier, piano ; Jean-Pierre Logerot, contrabajo Microsillon CCV 1020
Hermann Goetz ( 1840-1876 ) Quinteto en Do menor, Op. 16 Pro Arte Piano Quartet y Paul Marrion ASV - CDDCA1157 http://www.prestoclassical.co.uk/composer.php?browse=composer&name=Goetz
Ralph Vaughan Williams (1872 - 1958) Quinteto en Do menor The Nash Ensemble HYPERION CDA67381/2 http://www.hyperion-records.co.uk/details/67381.asp
Frank Proto ( 1941 ) Quinteto para piano y cuerdas
Judith Weir ( 1954-) I Broke Off A Golden Branch Schubert Ensemble
Si quieres opinar sobre "Pasado y futuro de el Quinteto en La mayor D. 667 “La Trucha” de Franz Schubert. Historia breve de una formación camerística", lo puedes hacer en El Foro del Contrabajo
El
contrabajo en Chequia en LA SEGUNDA MITAD DEL XIX ( i )
Por
Karen Martirossian
De todas las artes, la que tuvo más desarrollo en la
Chequia del siglo XIX fue la música. En
las escuelas primarias, donde estudiaban alumnos de 6 a 11 años, la música era
una asignatura obligatoria. Sonaba por
todas partes, desde las calles y plazas de Praga, donde era interpretada por músicos
callejeros y estudiantes hasta los aristocráticos castillos y palacios,
interpretada por las pequeñas orquestas, formadas por los villanos y sirvientes
al mando de los músicos profesionales, estos últimos altamente cualificados
gracias a la formación recibida en el Conservatorio
de Praga creado en 1811.
Conservatorio de Praga
Una de las principales aportaciones de los contrabajistas checos fue la
introducción del contrabajo de 4 cuerdas a la práctica orquestal y solista. A
partir de la segunda mitad del siglo XIX el contrabajo de 3 cuerdas, que se
utilizaba hasta ese momento, fue poco a poco sustituido por el de 4, una
necesidad que fue dictada por el desarrollo de la música sinfónica, ya que los
compositores de la época componían partes mas complicadas para contrabajo, con
más amplitud de registro tanto hacia los graves como hacia los agudos. Este proceso, por supuesto, provocó fuertes enfrentamientos entre
diferentes escuelas existentes en aquella época. Algunos contrabajistas,
principalmente italianos como, por ejemplo, Bottesini (1821-1889), se negaban a
aceptar la utilización del contrabajo de 4 cuerdas y siguieron siendo fieles al
de 3. Otros buscaban un punto intermedio intentando aplicar las costumbres y las
formas de tocar el contrabajo de 3 cuerdas al de 4, sin tener en cuenta las
diferencias, como la anchura del diapasón, etc. Los contrabajistas checos fueron los primeros en reconocer que el
contrabajo de 4 cuerdas, tanto como instrumento de orquesta como solista, debía
evolucionar lo que se confirma con la intensa labor de varias generaciones de
contrabajistas, profesores del Conservatorio de Praga y autores de diferentes métodos
de contrabajo. Poco a poco, los contrabajistas checos llegaron a dominar en
Europa y América en la segunda mitad del XIX, desbancando a los que sobresalían
en la primera mitad del siglo, los contrabajistas italianos
Portada de la primera edición de
1809 del método de Wenzel Hause
El Método se abre con una introducción,
luego viene la parte práctica en la que Hause empieza por las posiciones. Después
del primer conocimiento de las posiciones directamente vienen las escalas, empezando
por do mayor y do menor,
para continuar con todas las escalas de bemoles y luego las de sostenidos. Junto a las escalas aparecen los
ejercicios de intervalos ( terceras, cuartas, quintas ) y luego las escalas
cromáticas con las digitaciones ♀-1-2-4 y
1-1-2-4. No hay ejercicios de cuerdas al aire habituales en otros métodos
pero si incluye al final del libro varias piezas de dificultad media. Por primera vez
se tratan prácticamente todos los golpes de arco necesarios para el dominio del
instrumento. Primero se explica detaché, luego spiccato, legato,
staccato., con una amplia variedad de combinaciones de estos golpes
de arco y finalmente el tremolo .
Por su estructura, La Escuela del Contrabajo de Hause será el prototipo para la mayoría de los métodos posteriores, aunque se diferencia mucho de los métodos italianos, que dominaban entonces en Europa. Una de sus innovaciones es la del aprendizaje de la técnica del instrumento por medio de las posiciones. La estructura de las posiciones no es diatónica sino cromática por lo tanto Hause en su método cuenta con 9 posiciones. Naturalmente, los números no coinciden con los números de las posiciones actuales. Por ejemplo, la 3ª posición según Hause es igual a la 2ª aumentada de la posición actual. La 9ª posición según Hause es la 6ª, posición en la que Hause propone tocar “sol” con el 4 dedo y no con el 3º como la mayoría de los métodos posteriores. Fundador de la técnica
de 3 dedos en la mano izquierda, la digitación habitual de 1-2-4 , Hause proponía
no utilizar el 3º dedo independiente en la zona del mástil igual que los
italianos hacían con el 2º con su
digitación 1-3-4. En el método también está descrita muy detalladamente la
posición de la mano derecha para
el arco de “nuez alta”, el que conocemos hoy popularmente como arco alemán.
Entre los alumnos más destacados de Hause
podemos nombrar a 2 virtuosos solistas que son Vaclav Steinhard y Frantisek Dréksel
y, por supuesto Antonin (Anton) Slama (1799-1865
) profesor del Conservatorio de Viena desde 1833 hasta 1865. Pero el discípulo
continuador de las ideas de Hause fue Joseph Hrabe. Nacido el 14 de marzo
de 1816 en Prendny Ovenec, cerca de Praga, Hrabe empezó sus estudios de
contrabajo a la edad de 15 años en el Conservatorio de Praga con Hause, graduándose
en 1837. Ese mismo año entró en la Orquesta del Teatro de Stavrov y varios años
después empezó a dar clases de contrabajo en la escuela de música de Praga.
Después de la muerte de Hause en 1847 fue invitado a dar clases en el
Conservatorio de Praga, donde estuvo ocupando la plaza de profesor hasta su
muerte en 1870. Hrabe también
publicó un método de contrabajo en 4
libros que tiene mucho en común con el método
de Hause, y en el que las dificultades técnicas se presentan en progresión
desde la 1ª posición hasta la 2ª del capotasto ( posición del pulgar ). Todos
los ejercicios tienen diferentes variantes y combinaciones de arco. El pulgar se
representa con el mismo símbolo que Hause, ♀, pero al revés
y por primera
vez en uno de los ejercicios Hrabe
propone utilizar la extensión, que entonces era una atrevida novedad. Otro de
sus méritos fue la eliminación de la tradición de tocar ¡con guantes!, que
en esa época era muy común. Hrabe también
compuso varias obras para contrabajo de las cuales las más importantes son su Concierto
y sus Estudios que siguen estando plenamente vigentes como material pedagógico
hoy en día. Excelente profesor, Hrabe formó a
contrabajistas como Sládek, Simandl, Laska y muchos otros. Con los nombres de
los dos alumnos más destacados de Hrabe, Simandl y Laska, empezará
en la segunda mitad del siglo XIX una nueva etapa en el desarrollo del
contrabajo en Europa. ( Continuará...
)
Si quieres opinar sobre "El Contrabajo en Chequia en la segunda mitad del siglo XIX ( I )", lo puedes hacer en El Foro del Contrabajo
Algunos
aspectos sobre el contrabajo en la música de Luigi Boccherini*
|