Las graves
notas del contrabajo siguen sonando hoy tras las
paredes del Auditorio de Galicia. Después de la
intensa jornada de ayer los quince alumnos
aceptados en la segunda edición del Festival de
Contrabajo Ludwig Streicher, que se desarrolla
estos días en Compostela, hacen frente hoy a la
segunda sesión lectiva.
Por la
mañana tendrán la oportunidad de ampliar sus
conocimientos de repertorio orquestal, de la mano
del maestro Christoph Filler, y de música de
cámara, a cargo de Roberto Terrón.
Por la
tarde, cada uno de los alumnos, a título
individual, recibirá las enseñanzas de Carlos
Méndez, contrabajo solista de la Filharmonía de
Galicia y coordinador del curso, y de Damián
Arenas. Los ritmos de jazz, que tienen un lugar
importante en este curso, son los que ocupan el
tiempo de los alumnos a la caída de la tarde. El
responsable de estas clases no es otro que Alfonso
Morán.
Sin
embargo, el contrabajo, aunque protagonista
indiscutible de este festival, no será el único
instrumento que se podrá escuchar en el Auditorio.
Las notas de un piano sonarán de la mano de
Lorenzo dos Santos, que se encargará de acompañar
las melodías de ese gran instrumento.
Los alumnos
tendrán el honor, la próxima semana, de asistir a
las sesiones que impartirá el virtuoso del
contrabajo Ferrán Sala, que visitará Compostela
como profesor invitado. Sin ninguna duda, los
jóvenes intérpretes aprovecharán los conocimientos
de este pionero en la técnica y en la enseñanza
del contrabajo en España.
Lluvia sin
música
Otra de las ofertas musicales
prevista para la jornada de ayer tuvo que ser
suspendida por causa de la lluvia. Los grupos
The Groovefathers y Río Bravo,
cuyos conciertos estaban programados a las 22.30
horas en la plaza do Irmán Gómez, se quedaron ayer
con las ganas de inaugurar el festival O doce
ritmo das pedras de este año, organizado por
la asociación cultural Cidade Vella. Las
actuaciones de The Winnerys y
Cinnamon Gum previstas para hoy también
se posponen, según los organizadores, que
manifestaron su intención de aplazarlos,
probablemente para el mes que viene, si el tiempo
lo permite.
Los
alemanes de Río Bravo, que a media tarde
de ayer estaban ya en Compostela, hicieron una
triunfal entrada en la plaza do Irmán Gómez a
bordo de un camión de bomberos del año 66. Todos
los años tienen que ponerlo a punto para su
tourné por Galicia pero siempre repiten.
Este año volverán a Alemania con una treintena de
actuaciones a sus espaldas, entre las que,
desafortunadamente, no podrán contar con la
fallida noche de ayer en Compostela.